Carlos Carnicero

Burka, defensa de los derechos de la mujer y oportunismo político

Sin quemar un cartucho, el PP tiene la pretensión de tomar las banderas tradicionales de la izquierda pero hueras de contenido. No hay más que compromisos difusos y oportunistas, pero la utilización sistemática del programa oculto, de enumeración de principios sin concreciones, pretende amortizar la imagen de partido ultraconservador que ha tenido siempre con pinceladas en el aire que a nada comprometen. Un cambio estético sin desgastes ni obligaciones.
Ahora, después de defender teóricamente a funcionarios y jubilados, de oponerse a las medidas de recorte del gobierno para paliar la deuda y el déficit, toma el turno de la mujer con una de las situaciones menos presentes en la vida española: el burka. La intencionalidad también es claramente electoral porque parte de Cataluña, donde más episodios de xenofobia se producen y en donde además tiene el PP competencia electoral desde el planteamiento de rechazo formal y explícito a la inmigración. El burka es el problema más cómodo de manejar porque es casi imposible encontrar a alguien que sienta afecto por esa prenda infecta, que es una imposición desde el machismo cultural de los hombres integristas islámicos más radicales. Otra vez el PP plantea una ecuación con trampa: si se está en contra de la forma y las medidas que proponen para prohibir el burka, se está a favor de que el burka esté permitido y de la condena que sufren las mujeres que lo llevan. Demasiado elemental en la línea de las técnicas del PP.
Bibiana Aído ha estado acertada en su análisis. Condenar a la mujer que lleva el burka prohibiendo usarlo es dejar en la impunidad a los hombres que lo imponen y amenaza con dejar encerrada en casa a la mujer que no se atreverá a desafiar la prohibición de usarlo. No es una medida para liberar a la mujer ni para combatir el machismo porque la única forma de hacerlo en esta cuestión es arremetiendo contra quienes imponen el burka y no contra las que lo llevan como una obligación de sometimiento impuesto por la fuerza. He escrito un artículo en esta dirección en la agencia Europa Press y aquí pretendo rematar estas reflexiones.
Pretender frivolizar con estos aspectos que tienen tantas aristas no es más que un nuevo gesto de oportunismo electoralista en la misma línea en la que el PP se da el lujo de no blanquear sus propuestas de reforma laboral o de recortes de gasto.
La consigna electoral es clara: jugar con todo lo que no comprometa y de paso desgastar al Gobierno. Si gana el PP nos vamos a enterar de lo que es hacer sacrificios y retroceder en libertades.

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Saramago para siempre

No puedo cambiar ni mi billete ni mis citas de mi viaje a Buenos Aires. Y siento profundamente no poder viajar a Lisboa para despedirme de José Saramago. Pero casi lo prefiero, excepto por darle un abrazo real a Pilar del Río. Ella y José Saramago son para siempre, lo han sido siempre, ” mucho más que dos”.
Ayer, en Hora 25, disfruté mucho desde la profunda tristeza. Larga evocación sentida de la presencia crítica, siempre inteligente y sencilla, del escritor portugués y español y, sobre todo, universal.
No se me ocurre a nadie comparable. No hay sustituto porque la historia está impregnada, en raras ocasiones, de ejemplares únicos: José Saramago lo es.
Más allá del prolijo e inteligente escritor está el intelectual comprometido; y por encima de los dos, el hombre sensible, generoso, honesto, valiente y provocador.
Me quedo con su recuerdo. Me quedo con su mirada picante y punzante que decía con los ojos, un segundo antes que con la palabra, las cosas más brillantes, sinceras, valientes y comprometidas que se han proclamado en nuestros tiempos. No le deseo que descanse en paz porque quiero que siga trabajando para siempre a través de las semillas que germinarán, aunque sea un poquito, en todos los que le admiramos desde el fondo de nuestra alma. Vive siempre, José. Y no cambies nunca.

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José Saramago: una luz brillante en un mundo oscurecido

He tenido el inmenso privilegio de conocer a José Saramago y a su esposa Pilar del Río. He compartido con ellos algunos momentos llenos de inteligencia, de rigor intelectual, de generosidad y de compromiso con la humanidad.
Y hoy se me ha quedado el alma helada con la noticia del fallecimiento de José. Sencillamente él no estará más y nos tendremos que conformar con su obra, que es mucho, un lujo para este mundo desorientado.
Con Pilar del Río me han unido y me seguirán uniendo muchas horas de conversaciones en programas de radio que hemos compartido. Pilar, siempre punta de lanza, coraje -a veces desbordado-, compartiendo con su marido, el maestro, los agotadores viajes para apoyar la causa del Pueblo Palestino, para hurgar en soluciones audaces para un mundo con el que Saramago nunca estuvo conforme, sin decir nunca que no a todas las causas perdidas en las que siempre se involucró.
José Saramago era generoso en su compromiso intelectual; defensor de las causas en las que creía sin importarle nunca razones de conveniencia u oportunidad: su mirada, de una inteligencia pícara y subversiva, era guía siempre de ideas innovadoras, atrevidas y rebeldes.
Hace tan sólo cinco días, mientras yo estaba en Hora 25, Cadena Ser, Pilar me mandó un chat –lo hacía con determinada frecuencia- para apostillar su opinión sobre lo que estábamos discutiendo en el programa. Le pregunté por José y me dijo que estaba malito pero que “vivían cada día como si estuvieran siempre empezando”. Me emocionó.
Le dije que si José estaba animado en el mes de Julio, me encantaría ir a conversar con él a Lanzarote, aunque sólo fuera media hora. Nunca más podré celebrar ese privilegio de un poco de tiempo con uno de los más comprometidos intelectuales que quedan en este mundo oscurecido. José Saramago siempre tendrá un gran hueco en mi memoria. Por encima del escritor brillante y prolífico, siempre estará el hombre dispuesto a navegar en contra de la corriente con un coraje incomparable.
Pilar, te deseo que seas fuerte porque has perdido algo verdaderamente irreparable. Tu consuelo son los años en los que has tenido cada día a José Saramago al alcance de tu mano. Un abrazo abrasador desde el fondo de mi alma herida

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Charo Izquierdo, una profesional competente y respetable

Me ha llamado por teléfono Charo Izquierdo, directora del suplemento dedicado a la mujer de El Mundo, “Yo Dona”, a propósito de la información que facilité en este blog sobre las relaciones de su ex marido, Miguel Barroso, con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su labor de entronización de Pedro J. Ramírez en La Moncloa. Me pide Charo Izquierdo que aclare algunas cosas que, a pesar de que creo que lo están, no tengo reparo alguno en reafirmarlas.
La primera de ellas, que Charo Izquierdo no ha cobrado pensión alguna de su ex marido, Miguel Barroso, y que en los acuerdos de divorcio sólo figura la lógica e inexcusable pensión alimenticia para sus dos hijas comunes. Con mucho gusto doy traslado. Me dice Charo, y le creo, que siempre ha sido una mujer económicamente independiente, y que su vida siempre ha estado basada en su innegable –y para mi- brillante trayectoria profesional, independiente económicamente de su entonces marido. Dicho queda.
Yo afirmé textualmente:
“En aquella época, el secretario de estado de comunicación Miguel Barroso, estaba en trámites de separación y Pedro J. se apresuró a ofrecer un importante contrato de periodista a la que pronto sería ex mujer del asesor de Zapatero. Luego Barroso contraería matrimonio con la actual ministra de Defensa, Carme Chacón. Sin duda, el contrato que ofreció Pedro J. a la ex mujer de Barroso fue un alivio económico para quien se separaba con hijos –me refería, naturalmente, a Barroso- y probablemente le alivió las responsabilidades inherentes a una separación de esas características”. 

NO decía nada de pensión concedida, pero sí es verdad que aseguraba que el contrato podía favorecer que Miguel Barroso tuviera menos obligaciones con su ex mujer. Queda aclarado, por si había dudas, que Charo Izquierdo no recibió pensión alguna de Miguel Barroso.
Charo Izquierdo es una excelente profesional de dilatada experiencia y, según me explicó, accedió al puesto que ocupa en El Mundo por medio de un proceso de selección de personal que realizó una empresa especializada al efecto. No tengo dudas sobre que eso pudo ser así, y tampoco de la forma en la que el director de El Mundo maneja sus intereses y se esfuerza en tratar de crear dependencias o de que lo parezcan. Pero en todo caso, eso no enturbiaría para nada la posición de Charo Izquierdo, que hace un producto periodístico excelente.
Yo aclaraba en mi texto mi ausencia total de prejuicios contra la directora de “Yo Dona”, cuando afirmaba literalmente:
“En un mundo sutil en donde los favores se confunden con los méritos, no seré yo quien discuta la capacidad profesional de la persona contratada, pero lo que no cabe duda es que los favores Pedro J. los cobra. Y además me parece que la persona contratada, una profesional del periodismo competente, hace bien el trabajo que se le encomendó. Ni un pero para ella. Que nadie entienda en esta información que se pone en cuestión la capacidad profesional de la ex mujer de Barroso. Lo que se indica aquí es la largueza de miras del director de El Mundo. Sus páginas están llenas de personas que le tienen que estar agradecidas y eso él -.por el director de El Mundo- lo maneja como nadie”.
En toda esta historia siniestra de tratos de favor, de conexiones entre el director de El Mundo -que consiguió compatibilizar su protagonismo en el descrédito más amoral de las instituciones del Estado con el acercamiento e influencia con el secretario general del PSOE y presidente de Gobierno- Miguel Barroso, no había en mi relato la menor intención de menoscabar el prestigio profesional y personal de Charo Izquierdo, por lo que si pudo generarse alguna duda sobre ello, no tengo el menor inconveniente en aclarar mi punto de vista.
Esta es una historia de conspiraciones, de abusos de poder y de beneficios personales en la que Charo Izquierdo no tiene ninguna responsabilidad. Los hechos se refieren a su ex marido y sus manejos. Naturalmente Charo Izquierdo es una persona para mi muy digna, independientemente de con quien estuviera casada en un momento de su vida.

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La explicación de la inexplicable dependencia psicológica de Zapatero con Pedro J. Ramírez

Hay actitudes que traducen la esencia profunda del alma. Una de ellas es la falta de escrúpulos ante la ética de la conveniencia, por encima de la ética de los principios, de la solidaridad con los tuyos y de la honestidad personal.
El presidente de Gobierno ha terminado en manos de Pedro J. Ramírez, que además presume privada y públicamente de su ascendiente sobre el presidente de Gobierno. Como en tantas ocasiones de la historia de intrigas de este personaje singular del periodismo que se ha hecho millonario manejando la información de acuerdo a sus intereses, ahora está de asesor y psicólogo de cabecera de un presidente del Gobierno que será apuñalado porque es sabido que el escorpión usa el aguijón por la única razón de que lo tiene incorporado a su anatomía.
La historia viene de lejos.
El padre de ese acercamiento, como de tantas ideas peregrinas, es Miguel Barrroso. Un hombre que siempre ha tenido un poderoso ascendente sobre el presidente Zapatero y que forma piña con el clan que durante mucho tiempo se ha reunido los domingos en La Moncloa, para jugar al basket con Zapatero en el verdadero consejo de ministros.
Por aquel entonces, recién llegado José Luis Rodríguez Zapatero a La Moncloa, al secretario de estado de comunicación le rondaban dos preocupaciones. La primera, “blanquear televisión española”. Esa es la expresión que utilizó conmigo. La segunda, ampliar el número de licencias de televisión en abierto para adjudicar una al grupo PRISA y la otra a sí mismo, a través de sus pactos y entendimientos con José Luis Contreras, amigo y participante con Barroso en peripecias televisivas y de asesoramiento político. Naturalmente Miguel Barrosos no tiene a su nombre ninguna acción de la empresa propietaria del ese canal de televisión. Faltaría más. (más…)

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Irritación e indignación existen; Los sindicatos no han sabido canalizarlas.

El fracaso objetivo de la huelga de funcionarios es un aviso in extremis para los sindicatos que pueden perder lo que les queda de legitimidad. Hace tiempo que lo sindicatos están burocratizados. Las bajas tasas de afiliación, las subvenciones que reciben y que es lo que les permite mantener sus estructuras, no han colaborado a acercar su labor de interlocución a los trabajadores. Sus coqueteos permanentes con el poder secundando medidas populistas (los cuatrocientos euros) no han aumentado su autoridad.
Una reflexión para el futuro: la preocupación en la calle es más profunda que el significado de apoyar una huelga. Existe miedo al futuro. Y el miedo paraliza.
Hacen falta reflexiones profundas sobre el papel de los sindicatos en el siglo XXI y liderazgos con propuestas de futuro. Si los sindicatos no se ponen las pilas sufrirán una desafección mayor que la de los partidos, si no la tienen ya.
La respuesta tiene que ser ideológica y programática. Como a la socialdemocracia política, lo sindicatos llamados de clase se han quedado sin discurso y eso es demoledor para la sociedad: tienen que medir muy bien sus pasos y no dejarse atrapar por el compromiso ineludible de una huelga general. Un fracaso sería letal.

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El problema de fondo no es sólo el Euro; es el estado del bienestar

Convendría iniciar cuanto antes un debate en el seno de la izquierda sobre las formas en las que se puede defender el estado del bienestar. La Unión Europea se definió por unos parámetros a los que no puede renunciar: democracia política, unificación política de Europa con paulatina cesión de soberanía de los estados para un marco supranacional de estabilidad y mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos a través de los mecanismos de la unificación económica.
Hoy nuestro mundo se tambalea sin que lleguemos a entender lo que está ocurriendo: pero anida cada vez con más fuerza una sospecha: si estuviéramos empleando términos literarios de novela negra, hablaríamos de la venganza de los mercados.Abordo este asunto en un largo artículo publicado hoy en el periódico el plural.
Europa tardará más en encontrar el camino del crecimiento económico porque por primera vez desde el final de la segunda guerra mundial, la Alemania conservadora de las señora Merkel ha pensado en términos de nacionalismo y no de europeísmo. La falta de entendimiento de fondo entre Francia y Alemania, el súper euroescepticismo de Cameron y la falta de líderes sólidos hace que el peligro en que se encuentra el Euro se transforme en un peligro para el modo de vida europeo en donde las socialdemocracias jugaron un rol de vanguardia cuando el comunismo era una amenaza que había que frenar con políticas de bienestar social.
La socialdemocracia está anestesiada si no en coma. Y no hay liderazgos capaces de resucitar una Internacional Socialista que por lo menos funcione como un laboratorio de las ideas. Mientras tanto, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, según nos cuenta Miguel Ángel Aguilar, se ha arrojado en manos de Pedro J. Ramírez como periodita y consejero de cabecera. ¡Apaga y vámonos¡

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El pueblo palestino atrapado entre Estados Unidos y Alemania

El buque Rachel Corrie -que lleva este nombre en memoria de la activista que murió aplastada por una excavadora del ejército de Israel en Gaza, en 2006, cuando intentaba impedir la demolición de una casa Palestina con su propio cuerpo- fue ayer conducido por la fuerza al puerto israelí de Ashdod. Las autoridades de Israel tuvieron el cinismo de afirmar que no había habido violencia porque la actitud de la tripulación fue distinta que en el ataque a la flotilla. Los disparos en la cabeza y por la espalda, las torturas detectadas en las exploraciones médicas de los heridos, ya en territorio turco, hablan claramente de las mentiras de Israel, cuyo aparato de propaganda, empezando por el embajador en Madrid, estaría haciendo el ridículo si no escondiera detrás de estas falsedades una sofisticada maquinaria de matar.
Estos días más que nunca se están demostrando dos cosas.
Primera, que Israel, con su política de desprecio a los derechos humanos y a las leyes internacionales, está perdiendo la batalla de la opinión pública mundial. Un aliado fundamental en la zona, Turquía, ha dejado de serlo; y con la presión de la opinión pública de este país islámico, tiene garantizada la hostilidad del único país de la zona con el que tenía una alianza estratégica. Egipto, de momento, ha tenido que abrir el paso de Rafá y tendrá dificultades para mantener el bloqueo de Gaza desde su territorio. La soledad de Israel sólo está acompañada por Estados Unidos y por una Unión Europea pasiva y esclerotizada que cada vez pinta menos en el mundo.
Segunda: no habrá cambios en la política de Israel de bloquear cualquier intento de negociación que conduzca a la constitución del estado palestino y a garantizar la seguridad del estado de Israel mientras no se produzca un giro en la percepción del problema de la opinión pública norteamericana sobre este conflicto.
Estados Unidos tiene dos aspectos de su política exterior prisioneros de intereses electorales. La solución del contencioso con Cuba y la política sobre el conflicto palestino israelí.
En el primero de los casos, la administración Obama ha dado pasos interesantes y emitido algunos mensajes novedosos con respecto a los nueve presidentes estadounidenses que se han enfrentado con Fidel Castro, fracasando en todos los frentes: desde el bloqueo económico hasta el apoyo e impulso de acciones de guerra y actos terroristas contra intereses y personas cubanas. Cincuenta años de fracasos dan para una reflexión. Y los resultados del Partido demócrata en La Florida le han permitido a Barack Obama un giro en el enfoque del conflicto con Cuba. Estados Unidos ha pedido gestos a Cuba y de momento, los más esperanzadores, son el papel que está jugando la Iglesia Católica cubana en la mediación sobre la situación de los presos que tienen motivaciones políticas. Es un camino abierto en el que todavía no hay resoluciones dignas de consideración. Poro lo importante es que se ha detectado ya que el lobby más radical de cubanoamericanos no tiene la capacidad en la actualidad para secuestrar totalmente la política norteamericana hacia Cuba.
En el asunto de Israel las cosas son diferentes. Por un lado, los poderosos lobbys judíos norteamericanos tienen sincronizada al milímetro sus posiciones con el gobierno de Israel. La respuesta de los judíos norteamericanos organizados es de incondicionalidad absoluta con Israel por muy bárbaras que sean sus actuaciones.
Barak Obama ha hecho algunos ensayos de distanciamiento, pero tímidos y limitados. El primero, la respuesta al anuncio de construcción de nuevos asentamientos dentro de la parte árabe de Jerusalén estando el vicepresidente Josep Biden en Israel. La respuesta norteamericana fue de una dureza desconocida hasta esa fecha y provocó unas tenues disculpas del gobierno de Tel Aviv, sólo en lo que concernía a la inoportunidad del anuncio estando el número dos de la administración norteamericana en Israel.
Y la segunda ha sido la suspensión de la visita programada de Benjamín Netanyahu a Washington, cuando ya se encontraba en Canadá, con motivo del asalto a la flotilla humanitaria.
Pero la reacción norteamericana ha sido tenue, lamentando las víctimas pero sin condenar la acción de Israel; un reflejo de la posición del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
El giro en la opinión pública norteamericana es complejo y difícil. En primer lugar por los argumentos ya expuestos del poderío de los lobbys judíos, cuya influencia en las campañas electorales y su poder en los medios de comunicación son muy fuertes. Pero además, el mundo islámico goza de grandes prejuicios en la sociedad norteamericana incrementados con el ataque a las Torres Gemelas, y la percepción de los ciudadanos de que sus amenazas exteriores provienen de un mundo en el que no les resulta fácil discernir entre los países, salvo aquellos que son aliados explícitos de Washington, como es el caso de Arabia Saudí, Kuwait y hasta ahora Turquía, miembro de la OTAN. La acusación de organización terrorista a Hamás es una vía de complejidad para la percepción norteamericana de la situación en Palestina.
En la medida que Israel se reafirme en la brutalidad de sus conductas hacia Palestina y en su obcecación con seguir ocupando y expandiendo su presencia en los territorios ocupados se producirá un lento avance en la conocimiento de los ciudadanos norteamericanos del problema: pero que nadie espere milagros. De momento hay presiones norteamericanas para que se levante el ilegal bloqueo a Gaza, pero de ahí a que se produzca hay un enorme camino.
Y por último, la Unión Europea está secuestrada por su propia inoperancia, por el nombramiento de Tony Blair –quemado como interlocutor por su posición en la guerra de Irak- como encargado de gestionar el conflicto árabe palestino y por la actitud de Alemania de incondicionalidad con todos los asuntos relacionados con Israel.
Alemania tiene un enorme problema de culpa con Israel, porque aunque los actuales alemanes no tengan que ver directamente con la barbarie del Holocausto, las heridas de la historia tardan en curarse generaciones. De esa manera, cualquier actitud crítica de la Unión Europea hacia Israel es inmediatamente congelada por la política alemana. Otra vez el Holocausto proporciona patente de corso a Israel desde otro ángulo, esta vez muy concreto, de la política exterior alemana y de la Unión.
Los demás países de la Unión Europea tienen que empezar a exigir a Alemania que tenga autonomía en su percepción del problema palestino. Ocurre además en un momento en que Alemania ha preferido fomentar los nacionalismos en vez de ser el impulsor y principal financiador del proyecto europeo. Esa posición histórica de Alemania –de ser vanguardia en las políticas de impulso de la Unión Europea- ha finalizado con la llegada de Ángela Merkel. En justa contraposición, los complejos de los demás países ante la generosidad económica alemana debieran también amortiguarse.
Si se avanza en la posición crítica de la Unión Europea hacia los abusos de Israel y se producen cambios sustantivos en la opinión pública norteamericana, el problema podrá tener una esperanza de solución. Si seguimos igual, el avance será lento y a costa del genocidio que Israel está llevando a cabo con el pueblo palestino antes la indiferencia de los estados. Pero la opinión pública mundial avanza en su desprecio hacia Israel, lo cual también convoca al peligro de que se distorsione la necesidad de una paz justa que garantice los derechos del estado hebreo y del palestino. Los judíos no son el problema; ellos merecen el apoyo a una posición de seguridad que defienda su derecho a un estado y a un territorio: el problema son sus gobernantes. Eso no puede perderse de vista para no caer una vez más en la terrible querencia de la historia hacia el antisemitismo.

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El comienzo del fin de la impunidad de Israel

George Steiner , uno de los más lúcidos intelectuales de la segunda mitad del siglo XX, desde su condición de judío e hijo y nieto de judíos ilustrados que tuvieron que emigrar a Estados Unidos para huir de la barbarie nazi, manifestó que no era partidario de constituir el Estado de Israel en el lugar que ocupa porque no estaba dispuesto a hacer las cosas que serían necesarias para defenderlo. Puede que en este momento no haya un intelectual judío con más prestigio y lucidez que Steiner.
También hay una cita espléndida del mismo ensayista y crítico de arte: “Este Estado de Israel torturará otros seres humanos. Deberá hacerlo para sobrevivir. (…) Pero durante veinte siglos, en nuestra debilidad de víctimas, tuvimos la actitud supremamente aristocrática de no torturar a los demás. Este ha sido nuestro gran patrimonio “.
Es cierto que la admiración que siento por el pueblo judío radica fundamentalmente en la capacidad que en la historia han tenido para la vanguardia del pensamiento, para la ciencia, para la filosofía y para la innovación. Y la empatía con las víctimas se está transformando en desprecio por los dirigentes que se han convertido en verdugos.
Su condición de víctimas históricas, con el remate abominable del Holocausto, reunía la condición necesaria para que la admiración se alimentara de una simpatía y predisposición para la defensa de sus intereses y sus derechos históricos. Hoy día todo eso se está evaporando a velocidad de vértigo: el desprecio y el odio hacia Israel se extiende por el mundo sin que pueda ser contrapesado ya por el inmenso aparato de propaganda y por los lobbys económicos que se han instalado en Estados Unidos y tienen sus ramales por todo el planeta.
La desfachatez y el desparpajo de las declaraciones del primer ministro de Israel y del ministro de Defensa felicitando a los soldados que participaron en los crímenes del asalto a la flotilla humanitaria promueven el más absoluto de los desprecio. La mentira de que había armas a bordo y terroristas se cae por su propio peso desde el momento en que las autoridades israelíes no han formulado una sola acusación concreta contra ninguna de las personas detenidas ilegalmente en aguas internacionales y conducidas a la fuerza a territorio israelí para ser acusadas de ¡¡¡¡ “inmigración ilegal”¡¡¡.
Hasta hace poco tiempo, la argumentación de que el Holocausto y la memoria de sus víctimas no daba patente de corso a las autoridades de Tel Aviv provocaba una reacción fulminante del llamado observatorio contra el antisemitismo. Allí hay un catalogo actualizado de todo lo que el estado de Israel considera antisionismo para conseguir la impunidad de sus acciones. Cualquier crítica a las actuaciones del estado de Israel es considerada antisemitismo. Fui uno de los primeros en utilizar ese razonamiento en un artículo titulado “La fecha de caducidad del Holocausto” en el que me refería a los plazos en que la impunidad de Israel se podía sustentar en el sufrimiento de este pueblo a lo largo de la historia, y muy especialmente en el más execrable crimen contra la humanidad que fue el exterminio que programaron y ejecutaron los nazis.
Ahora Israel ha perdido una batalla importante porque esa ecuación entre el rol de víctimas transformados en verdugos está universalizada desde que José Saramago la empleo. Los dirigentes de Israel están nerviosos porque están perdiendo la batalla de la propaganda: ahora la imagen del terrorismo de estado se sobrepone a la descalificación histórica del pueblo palestino por los crímenes y los atentados terroristas de alguna de sus organizaciones.
El bloqueo de Gaza es ilegítimo, ilegal e inhumano. El Papa se ha referido a él, al igual que el primer ministro Inglés David Cámeron. La ola de descalificación de la barbarie Israelí desborda los muros de impunidad que le proporciona Estados Unidos, el Consejo General de la ONU y la memoria dolorosa de Alemania que no tiene libertad para realizar una política que trate a Israel como un estado que tiene que cumplir con sus obligaciones y las normas del derecho internacional.
Son pequeños pasos en la decadencia de este Israel sin respeto a la ley. Y habrá que estar atentos a su tentación de una huída para delante. ¿Quién asegura que quienes son capaces de sacar pecho ante la violación del derecho internacional, el abordaje corsario en aguas internacionales y el asesinato a sangre fría de nueve personas desarmadas no son capaces de un ataque nuclear a Irán?
Estados Unidos, en el supuesto caso de que quisiera, no podría contener un ataque nuclear israelí a Irán. Y esa puede ser la respuesta de un país que se encuentra cómodo enfrentado al mundo al que acusa de hipocresía. Tenemos que estar preparados para lo peor pero tenemos que reanudar nuestra posición crítica a la barbarie de Israel. Ese es un compromiso intelectual ineludible y quien lo soslaye o lo camufle con argumentaciones equidistantes sólo está confesando su cobardía ante la poderosa máquina de Israel o su dependencia de un aparato de propaganda poderoso y formidable.

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Israel contra sí mismo explora los límites de su barbarie

Esta vez la reacción internacional ha sido tímidamente distinta. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha tenido que suspender su visita a Washington estándo ya en Canadá. El Consejo de Seguridad de la ONU estudia sanciones contra Israel.
El único interlocutor de Israel en la zona, Turquía, hierve de indignación. El mundo entero pide explicaciones a las autoridades hebreas para que abran una investigación veraz sobre lo ocurrido. Esta vez la desproporción y la barbarie con la que ha actuado el ejército de Israel, uno de los más sofisticados y crueles del mundo, ha sufrido una dura condena de la comunidad internacional. La Unión Europea tiene que revisar su política ante Israel por mucho que Alemania, una vez tras otra, cierre los ojos ante los abusos que comete el gobierno israelí en Cisjordania y sobre todo en Gaza.
He publicado hoy un artículo sobre esta cuestión en El Periódico de Catalunya. Los editoriales de los más prestigiosos periódicos internacionales claman contra lo ocurrido.

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EL PSOE AL BORDE DE LA CATASTROFE

La encuesta que publica El Periódico de Catalunya es demoledora para el PSOE: sitúa al PP en cercanías de la mayoría absoluta y permite a CiU un crecimiento espectacular en el Congreso de los Diputados.
Es hora de que el PSOE recupere su atávico sentido de autocrítica y de control de su dirección: la era de Zapatero, de sus gestos continuos de cesarismo, de su control arbitrario y caprichoso sobre el aparato y sobre el Gobierno, ha terminado de la peor manera posible. Y el descrédito personal del presidente y secretario general del partido, está personalizado en una gran parte, de la misma manera que personalizó ZP su gestión.
El PSOE -si se confirmase una mayoría absoluta del PP- se tendría que preparar para una profunda catarsis interna en la misma medida que atravesaría un desierto de ausencia de poder también en comunidades autónomas y ayuntamientos. No es la debacle que tuvo la UCD de Adolfo Suárez pero puede ser terrible.
El PSOE, los viejos y los jóvenes, tienen todavía la oportunidad de enderezar la situación y moderar la catástrofe, pero no se pueden quedar dormidos porque la situación puede mejorar pero también empeorar. Estamos en la tesitura de comprobar si la poda que ha ejercido José Luis Rodríguez Zapatero ha llegado a las raíces del partido o si todavía, con un regado inteligente y continuado, la planta se puede recuperar.

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UNA SALVACION POR LOS PELOS

“Por los pelos” es una acepción muy común en el idioma español que tuvo su origen en los duelos a pistola de los siglos XVIII y XIX; indicaban la circunstancia de que la bala destinada a la cabeza, la rozó, arrancando alguna parte del cuero cabelludo. Era una advertencia para que los temerarios no volvieran a ponerse en tesitura de ese riesgo.
Zapatero salvó ayer la cabeza pero se dejó muchos pelos en la gatera. Un solo voto le separó del abismo; es probable que él crea que ha recuperado esa suerte en la que tanto confía. Pero lo cierto es que no fue la baraka sino las matemáticas lo que le alivió de despeñarse.
La extrema debilidad y soledad del Gobierno está bien acompañada de la decrepitud extrema del principal partido de la oposición. Nunca, en la reciente historia de la transición, el partido que era alternativa de Gobierno lo tuvo tan fácil, con la excepción del desmoronamiento de la UCD de Adolfo Suárez. Pero en aquella ocasión el PSOE estaba engrasado para conquistar el poder y tenía un apoyo si precedentes para lograr mayoría absoluta. Ahora, Mariano Rajoy está sumido en el abismo de la falta de aprecio de los españoles que en las encuestas lo sitúan, al menos hasta hace poco, por debajo del desgastado presidente de Gobierno. Y Gürtel puede ser el factor de su descalabro electoral.
Eso nos confirma un escenario ciertamente complejo en el que el Gobierno tiene poco fuelle y la oposición carece de entusiasmo entre los electores. En medio de las tormentas económicas y financieras, disolver las Cortes sería una temeridad y dejar de hacer una remodelación profunda de Gobierno, el mayor de los desatinos.
Lo aconsejable sería, terminada la presidencia de turno de la Unión Europea, acabadas las reformas, incluida la laboral, someterse a una moción de confianza que legitimara al presidente Zapatero para terminar la legislatura. Es cierto que a la vista de lo ocurrido hoy, la soledad del PSOE no facilita obtener acuerdos para salir airoso de esa prueba parlamentaria. Todo depende de la credibilidad que sepa dar Zapatero a su nuevo Gobierno. Lo que si es cierto es que este equipo económico, encabezado por una viceministra que miente hasta en pretender que una rectificación política es una errata de imprenta, está quemado hasta las cejas. Elena Salgado, en un duelo, hoy no se salvaría ni por los pelos. Es la primera que tiene que salir del Gobierno.

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Muchas dudas sobre lo que está pasando y algunas reflexiones para el futuro

El paisaje siempre es cambiante en España, pero tiende a unos grises cada vez con menos matices: es una tristeza que empieza a impregnarlo todo, porque se intuye que un mundo, que en algunos momentos llegó a parecer posible, se nos escapada entre los dedos, como la arena de la playa cuando se moja. Empieza a ser todo esto lo más parecido a un naufragio. Y conviene que empecemos a recoger los aparejos y los útiles esparcidos por la playa para reconstruir una embarcación con la que poder volver a navegar en un rumbo razonable de la historia. Una lección para no olvidar: los voluntarismos y la ingenuidad, aunque estén impregnados de buena voluntad, pueden ser casi tan peligrosos como la ignominia.
Desde que el presidente del Gobierno anunció el plan de ajuste no he dejado de pensar en sus consecuencias. Ya no voy a insistir en las responsabilidades contraídas por el presidente Zapatero; es un acto inútil ahora; y creo sinceramente que la exigencia de responsabilidades se tienen que remitir a los procesos electorales, porque la gravedad de la situación exige empujar el tren aunque el piloto sea inexperto y falto de crédito; no disponemos de recambio salvo que el PSOE decida en el ejercicio de su soberanía otra cosa. La alternativa de una derecha que sigue haciendo homenajes a los corruptos da, sencillamente, miedo. Pero el temor no frena el avance del PP sino alternativas creíbles y razonables: de esas no hay a la vista. El PSOE tendrá que hacer rápidamente una introspección en sus propias debilidades si no quiere ser arrastrado por la marea de un descontento colectivo al que no se le adivinan talanqueras. Pero esa es la responsabilidad del partido y de sus militantes que no pueden pedir silencio para evitar que se beneficie el PP; ese cuento está ya gastado por la incompetencia frente a los acontecimientos que eran previsibles y debieron ser previstos.
Ahora se intuye una disputa en el PSOE y en Gobierno, que aún siendo larvada es perceptible: más liberalismo o recuperación de la socialdemocracia desde parámetros realistas. Si el presidente no hace una crisis de Gobierno e incorpora a pesos pesados del socialismo español a su equipo, las perspectivas no pueden ser más lúgubres. Sin descartar una operación inteligente de renovación de liderazgo en el partido socialista que evite que la personalización de la acción política en sí mismo por José Luis Rodríguez Zapatero arrastre al partido cuando el electorado le pida cuentas a él.
En síntesis, la percepción es que una crisis generada por quienes manejan los timones del universo financiero y los mercados ha contaminado la economía productiva y ha generado tsunamis entre los países más débiles. Y además ahora, como no se les ha quitado el mando de la economía global, la venganza es el contraataque antes de que una conjunción de voluntades políticas que es demasiado lenta reforme los controles de la soberanía política sobre los mecanismos económicos. Y la izquierda no ha sido capaz de poner muros de contención a esas tropelías.
Cada vez estoy más convencido de que la democracia sufrirá un profundo declive en los próximos tiempos; una degradación progresiva por la falta de respuestas políticas a las tragedias que empiezan a ser colectivas por la extensión de las personas que las sufren. La globalización se concibió y construyó desde la dejación de las políticas de izquierda que sufren todavía un complejo histórico por no haber sabido disociar el universo que había al otro lado del Muro de Berlín de sus propias convicciones socialistas y democráticas.
Si la democracia no incorpora valores de progreso, de disminución de las desigualdades, de un más equitativo reparto de las cargas y una redistribución real de las rentas, dejará de tener sentido para muchas personas que se instalarán fuera del sistema. El neoliberalismo todavía se fortalecerá más hasta que una explosión social genere movimientos imprevisible radicados en la indignación y la desesperación.
Si los partidos no se abren a la sociedad y permiten que los liderazgos sean controlados democrática y directamente por los afiliados, se producirá una diáspora de quienes entienden la política como un servicio y será copada absolutamente por oportunistas.
Es un momento histórico que exige un esfuerzo de reflexión y de debate desde una autocrítica muy seria de todos los errores colectivos; sin masoquismo pero sin complacencia: sobran hooligans y faltan críticos leales en los partidos y en sus aledaños.

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Ante la suspensión del juez Garzón (artículo difundido por Europa Press)

La servidumbre de la coherencia.
Carlos Carnicero.
Las reacciones a la suspensión de Baltasar Garzón merecen algunas reflexiones. La primera dirigida a Francisco Camps: esperemos que cuando se produzca su procesamiento reaccione proporcionalmente a como lo ha hecho con la suspensión del juez; lo que vale para Garzón tiene que valer para el presidente de la generalidad valenciana.
La segunda: a algunos medios de comunicación que han perdido su larga trayectoria de mesura para sumarse a la tecnología del agitprop que tantas veces habían denunciado. “Juez de la democracia” “perseguido por el franquismo” y otras hipérboles colaboran en un deterioro de las instituciones que ya no podrán denunciar con legitimidad cuando se produzca desde otros parámetros políticos y mediáticos, que ocurrirá.
Tercero: Baltasar Garzón puede ser declarado inocente o culpable; lo ocurrido con su suspensión no es un castigo sino una medida de protección jurisdiccional que evita que todo juez pueda seguir en activo mientras se resuelve su procesamiento.
La simplificación de todo el discurso de protección del juez, pretendiendo un tratamiento diferenciado de cualquier ciudadano es un precedente, según el cual, otras personas podrán pretender evitar la acción de la justicia en función de la estimación de sus trayectorias.
Cuarto: poner en entredicho la acción del tribunal supremo, la legitimidad de sus actuaciones y, sobre todo, sentenciar que es la actual mano del franquismo en España abre la puerta para que cualquiera que sea procesado por el más alto tribunal de la judicatura española pueda hacer lo mismo. No nos extrañe, entonces, -por remitirnos a la actualidad política- que Francisco Camps aluda a una persecución política fomentada desde el Gobierno, porque este disparate será simétrico del que se está produciendo en relación con la negación de la legitimidad de las actuaciones contra el juez.
Por último, colocar la simplificación de lo ocurrido a la altura de que al magistrado le sucede todo esto por haber querido investigar y procesar a los responsables de los crímenes contra el franquismo, es una afirmación carente de rigor que trata de manipular los legítimos sentimientos de los familiares de las víctimas del franquismo en el mismo plano que lo hizo el PP con las víctimas de ETA. El dolor y la memoria tienen justificación ante la exageración de sus reclamaciones; los intereses políticos, no.

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TEMA PARA DEBATE: ¿DEBE EL PRESIDENTE DIMITIR PARA DEJAR PASO A UN LIDERAZGO SOCIALISTA CON CREDIBILIDAD?

Me encuentro en una curiosa contradicción aunque soportable: no tenemos más remedio que apoyar las medidas que el presidente Zapatero expuso ayer en el Congreso de los Diputados –porque creo que son absolutamente inevitables- y al mismo tiempo estoy convencido de que no tiene capacidad de liderazgo ni crédito político para llevarlas a cabo. Es decir, creo que hay que hacer lo que dijo el presidente, pero siento que él ya no puede hacerlo. Y además, que de seguir en la presidencia del Gobierno y en la secretaría general del Partido le va a ocasionar un daño al PSOE del que tardará mucho tiempo en curarse.
Y además ya nos amenazan otra vez con la encrucijada falsa. O apoyamos incondicionalmente al presidente socialista o estamos favoreciendo al PP. Eso es un sofisma ya insoportable. Si Mariano Rajoy sale beneficiado o no dependerá de sus aciertos o de los errores de sus adversarios y no del análisis que se haga de la acción del Gobierno. Secuestrar el pensamiento libre para evitar el desgaste propio y el beneficio ajeno es una forma sutil de censura.
Yo me niego a justificar mis posiciones salvo con el peso de los argumentos y no con el análisis de la intención que se les supone. Ya está bien, por ejemplo, de no poder criticar a Baltasar Garzón, convertido en héroe, y tener que ser esclavo de denostar todos los días al Tribunal Supremo para estar dentro de la ortodoxia del progresismo institucionalizado. Quienes tienen que justificar su falta de confianza en las instituciones democráticas de este país son quienes las vituperan, no quien las defienden. Y entre otras cosas acordarse todos los días de que fue personalmente el presidente del Gobierno quien designó, saltándose hasta las formas, al presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial, Carlos Dívar. Un poco de coherencia, por favor.
Hay miedo a tener criterios propios y a que defender unas posiciones propias conduzca a ser acusado de que se está alineado con la derecha; sucumbir a este chantaje es sólo un acto de cobardía intelectual. Las cosas son como son, como uno íntimamente cree que son, y no de acuerdo a las consecuencias que promueve posicionarse sobre ellas. El pensamiento de izquierda se está burocratizando y la esclerosis de los partidos socialdemócratas tiene que ver con un pensamiento subordinado, carente de independencia. Es imposible generar nuevas ideas sin la contradicción dentro de los partidos.
Pero estamos en las medidas del Gobierno.
El presidente nos quiere hacer creer que las tuvo que tomarlas por los cambios de situación que se han producido en esta semana. No es cierto.
Eso es una falacia escapista. La virulencia de los mercados y la posición de la Unión Europea ha hecho que las haya tenido que tomar de mala manera, y a todo correr, pero unas medidas de recorte del gasto y de confrontación con las crisis las tenía que haber tomado hace mucho tiempo. Y no fue capaz de hacerlo y no tuvo la visión para hacerlo: fracasó. Los alemanes hace tres años que alargaron la edad de jubilación y tomaron muchas medidas para afrontar la crisis: y los mercados no se han cebado con ellos porque tienen mejor defensa que nosotros. Les mercados han atacado a las economías débiles.
Hace tan sólo dos años, el 14 de enero del 2008, en un informe interno del PSOE que recogía declaraciones de una entrevista en el diario El Mundo, el presidente del Gobierno decía:
“El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que España puede superar a Francia en renta per cápita en 2013, y añadió que será uno de los objetivos que planteará a los españoles para los próximos años.
En la segunda parte de una entrevista al diario ‘El Mundo’, el jefe del Ejecutivo indica que España ya ha superado a Italia en renta per cápita y que es perfectamente posible que pueda superar también a Francia, una de las economías más grandes de la UE”
Desde los inicios de la crisis el presidente trató de catastrofista a quien participaba de ese diagnóstico. “Crisis” era una palabra prohibida en el hemisferio de La Moncloa”, pasaron los meses y la tozudez se ha ido convirtiendo en obsesión. Se ha perdido un tiempo precioso para haber podido acompasar los recortes de una forma razonable. Eso nos ha perjudicado a todos. Eso es verdad en sí mismo, independientemente de que le favorezca a Rajoy o no. Y abdicar del derecho a decirlo no es otra cosa que una forma de secuestrar el debate democrático. (más…)

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Apuntes a vuelapluma

IRÁN HA SUSPENDIDO LA CONDENA A MORIR LAPIDADA A SAKINEH MOHAMMAD ASTHIANI.

Ha sido sin duda un éxito de la movilización de cientos de miles de personas en todo el mundo; lo que demuestra que las injusticias en ocasiones pueden impedirse con el empuje de la voluntad de muchas personas anónimas. Se trata de no cejar de movilizarse porque el régimen iraní va a revisar la condena y no hay garantías de que el asunto esté cerrado.
Recomiendo la información de alcance de La Vanguardia sobre este asunto.

Zapatero y el precio de la derrota

Por lo que sabemos de la Comisión Ejecutiva del lunes pasado, se produjo una encendida y apabullante defensa de la candidatura de Trinidad Jiménez: los protagonistas fueron Alfredo Pérez Rubalcaba, José Blanco, y el presidente de Gobierno, que se abstuvo de pronunciar el nombre de su elegida, dándolo por sobrentendido.
La resistencia fue débil, lo cual no es una novedad en las ejecutivas socialistas. Tomás Gómez fue acusado de desleal, de egoísta y de estar haciendo el juego a Esperanza Aguirre. La tesis sigue siendo que tiene que ser candidato la persona que más posibilidades otorguen las encuestas en una transformación de la política en una democracia demoscópica que yo me he permitido bautizar como demoscracia. ¿Será una regla para siempre, aplicable incluso al propio Zapatero?
Pero lo más llamativo es la afirmación del Presidente de que él no se juega nada en estas primarias, lo que vendría a decir que si su apuesta por Trinidad Jiménez resultara fallida, él no se vería concernido personalmente.
Llaman la atención dos cosas de esa declaración del presidente: la primera, que se ha puesto la venda antes que la herida y podría deducirse que su impresión es que Trinidad Jiménez no lo tiene nada fácil. La segunda, que una vez más se demuestra que él no tiene que responder de los errores que comete en el ejercicio personalísimo del mando. Por decirlo de otra manera, no se cansa de equivocarse, pero sigue utilizando el mismo procedimiento. En la memoria está, a parte de la designación directa de Tomás Gómez como secretario general del PSM, la de los ministros independientes César Antonio Molina, Mariano Fernández Bermejo y Bernat Soria, que fueron enviados como paracaidistas cabezas de lista en circunscripciones con las que no tenían nada que ver, y cuando dejaron de ser ministros duraron un cuarto de hora en el Congreso de los Diputados. La aventura de Madrid ya es larga en las decisiones personales de Zapatero: Trinidad Jiménez perdió en la alcaldía de Madrid, Miguel Sebastián hizo el ridículo y ahora le toca el turno de repetir fortuna a Trinidad Jiménez.
La infalibilidad es un don pontificio que además está en cuestión; pero el Papa tiene la habilidad de que sólo utiliza esa prerrogativa cuándo los resultados no se pueden comprobar: es lo que tiene la teología. El problema de Zapatero es que sus equivocaciones son transparentes: ¿de verdad cree que nadie le va a pasar la cuenta si en esta aventura absurda de Madrid pierde su apuesta? (Articulo difundido también por la agencia Europa Press)

Raúl Morodo y Carlos Hugo de Borbón Parma

Conocí a Raúl Morodo con Carlos Hugo de Borbón Parma cuando el dirigente del PSP (Partido Socialista Popular) era el brazo derecho del viejo profesor Enrique Tierno Galván. Eran lo tiempos de la Junta Democrática de España y de la oposición al franquismo. Su relato es esencialmente fiel a los hechos tal y como yo también los viví. Me ha gustado mucho el artículo que ha publicado Morodo a modo de Obituario en el diario El País, cuya lectura recomiendo. Tiene el coraje de enfrentarse a las corrientes que pretenden olvidar la historia tal y como fue y su sinceridad, la de Morodo, y el cariño y respeto con el que escribe sobre Carlos Hugo es entrañable. Muchas gracias, Raúl.

En defensa de Enrique Múgica Herzog

Conozco a Enrique Múgica Herzog desde el año 1972. Conozco su biografía, sus años de cárcel y su ejercicio de la política democrática. Y he tenido que asistir a que el consejero de Innovación de la Generalitat, Josep Huguet, insulte por tres veces al ex defensor del pueblo, llamándole falangista, sin que nadie del Gobierno ni del PSOE ni de la Generalitat salga poniendo en su sitio a este analfabeto funcional o malvado miembro del gobierno de Cataluña. Este tipo de conductas son las que alejan a los ciudadanos de la política porque no se puede entender una posición como la descrita.Generalitat. He escrito un artículo sobre esto en el periódico el plural en el que además cuestiono el derecho que tiene José Montilla a llevar a sus hijos a un colegio alemán, eludiendo la escolarización en catalán que es obligatoria e ineludible para todos los estudiantes en Cataluña.

Algo se mueve en Cuba

Cuba es sobre todo un universo sinuoso, sigiloso y discreto universo en el que la labor de buceadores de la realidad de los periodistas es sumamente complicada. Un delicado juego diplomático entre la Iglesia Católica cubana, el régimen y el gobierno español está haciendo aflorar movimientos de fondo. El discurso de Raúl Castro en la inauguración del periodo de sesiones de la Asamblea del Poder Popular da algunas pistas de los cambios que se avecinan, que pueden ser de enorme transcendencia para la evolución del sistema cubano y para la normalización de las relaciones con Estados Unidos.
Mientras tanto siguen llegando presos liberados a España, dando muestras, en algunos casos, de una enorme falta de solidez y de solidaridad con los que quedan atrás. Y sobre todo la imagen de una oposición desunida, falta de solidez y con el axioma de salvarse individualmente cada uno de ellos.
He escrito un largo artículo en El Periódico de Catalunya que pongo a disposición de todos los lectores de este blog.

La Habana, el origen de la vida (Artículo publicado en la revista VIAJAR en 2007)

Cada vez que viajo a Cuba encuentro mi corazón dividido entre las emociones profundas de muchos años y la preocupación por el desenlace de un sueño interrumpido. Mañana viajo a La Habana y me he permitido recuperar este artículo lleno de significados para mi.

La Habana que se observa desde lo alto del Castillo del Morro, al otro lado de la bahía, está escondida detrás de la cortina de un sueño. Nada de lo que se percibe es totalmente cierto o totalmente falso; depende de la disposición del visitante para descubrir los matices de ese misterio. Viajar a La Habana es, ante todo, una traslación nostálgica al pasado; un giro en el tiempo. Aterrizar en La Habana es encajarse en la tramoya de una película inacabada, permanentemente rodada desde los años cincuenta, cuando la revolución cubana decidió intervenir en la historia, modificando los tiempos hasta dibujar sus propios escenarios. Los viejos coches norteamericanos, auténticos dinosaurios prerrevolucionarios, constituyen el atrezzo indispensable de esta representación permanente en la que los desvencijados edificios de la ciudad, huérfanos de competencia inmobiliaria capitalista, obligan a frotarse los ojos para percatarse de que no se ha retrocedido a atmósferas pasadas. En esta ciudad de La Habana, que lucha por mantenerse en pie, nunca se sabe si lo que está enfrente pugna por terminar de ser construido o está apuntalado, para evitar su desplome. Y esa incertidumbre impide apartar la vista, descansarla, y obliga a un `permanente escrutar en sus enigmas. Todo puede ser una cosa y la contraria porque esa es la esencia controvertida del último sueño político personal del siglo XX que ha conseguido colarse en el siglo XXI.
No hay un contexto igual en el mundo porque la ciudad no es un conjunto de comercios y escaparates, de calles ordenadas y edificios simétricos, sino, justamente, su ausencia. Ni siquiera el desorden tiene lógica propia y se devenido por la pura inercia de las tendencias. Las travesías, muchas de ellas descompuestas, cobran vida propia, pero solo para ceder el protagonismo a los naturales de la ciudad. El cubano, en La Habana, se constituye en el eje mismo de la capital, en donde las calles, los edificios y la vegetación exuberante son solo contenedores de las emociones de sus moradores. Si el comercio es lo que sella la identidad de las ciudades y lo que les da razón de ser para satisfacer las demandas y los antojos de sus moradores, La Habana es la única urbe del mundo en el que las transacciones no existen más que en forma de abastecimiento, sin ser esta una circunstancia transitoria por las dificultades de su maltrecha economías, sino el resultado de un proceso ideológico que pretende hacer del hombre un eremita. El fondo del pensamiento del jefe y comandante de esta revolución es eminentemente “ignaciano”, entendiendo por tal la concepción de la sociedad entera como un ejército al servicio místico de un ideal revolucionario. Transportados los cubanos a lo largo de su vida con semejante bagaje, su hábitat natural no está condicionado por el comercio, la competencia o el progreso individual; todos están sometido a dos de los votos fundacionales de la Compañía de Jesús –en la que inequívocamente se educó y formó Fidel Castro Ruz-, la pobreza y la obediencia, sin que exista constancia fehaciente de que en algún momento se hubiera intentando imponer la castidad. De esa manera, entender la ciudad es asimilar un eslogan fiduciario que resume el espíritu de la apuesta política cubana: “Todo el poder para el Comandante en Jefe; dinero para nadie y gloria para todos”.
Desde estos parámetros conceptuales, lo primero que tiene que decidir el visitante bienintencionado es la renuncia a una interpretación simplista de la ciudad, porque La Habana es ante todo un universo complejo, imposible de sintetizar en una primera impresión, donde la belleza radica, sobre todo, en lo que uno sea capaz de sospechar. La tentación es el diagnóstico precoz porque es difícil sustraerse de una visión colonialista, eurnarcisista y engreía cuando lo que se contempla no es fácil de descifrar; entonces lo más socorrido es dibujar espacios elementales en la inteligencia que acomoden lo que no se entiende a lo que queremos interpretar.
Como toda realidad humana, la Habana tiene establecido un orden que es necesario cumplimentar aunque no sea más que para una economía de esfuerzo en su contemplación. El origen de todo peregrino debe ser La Avenida del Puerto. Rodeada por los fuertes españoles -el Castillo de los Tres Reyes del Morro, La Cabaña, la Fuerza y el Segundo Cabo- la bocana del puerto abre una vía de vida hasta el corazón de la ciudad. Cuando a La Habana se arribaba exclusivamente por mar, el fondeadero era directamente el centro de un mundo bullicioso donde las flotas de todos los tiempos, desde que se descubrió el Nuevo Continente, se cobijaban para agruparse en espera de los alisios y al abrigo de los piratas para viajar a Europa. Era también el Puerto de La Habana primera y obligatoria escala en los viajes transoceánicos a cualquier lugar de América; abrigo después de cruzar el Atlántico desde los últimos refugios transatlánticos de las Canarias y las Azores. Luego, cuando la ciudad, desde dentro de los muros, reclamo más espacio, se expandió en una desbandada de barrios sucesivos que han generado una urbe extensa, dilatada y, sobre todo, bulliciosa.
El mar, que le dio la vida, sigue siendo el centro de la ciudad y el espacio donde La Habana se asoma, agresiva, reclamando permanentemente su vocación ultramarina, comerciante y consignataria de sueños y aventuras: al norte se siente Nueva York, como destino final de una escala de Federico García Lorca que estuvo a punto de no volver nunca por quedarse para siempre en Cuba, y se intuye Norteamérica, a la que la política mantiene alejada, apenas accesible, pero que sigue ahí, al alcance de la mano, pese al empeño de nueve presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica, que no han percibido, todavía, el afán de eterna independencia de los cubanos; al sur, un continente que siempre tuvo su entrada y su punto de partida en la capital de Cuba. La Habana es ante todo la puerta europea de América o la salida americana de Europa.
Subidos en el pretil del malecón, en las noches de luna llena, cuando el mar está en calma, se auscultan a lo lejos las chirigotas de Cádiz, se huele la Alfama de Lisboa y se sienten, perturbadores, los viejos muelles del Guadalquivir, en una Sevilla que no se puede separar de La Habana en un eterno viaje de ida y vuelta, que no terminará nunca de cerrar ese ciclo de amor y de la historia que sigue tejiéndose, cada día, entre cubanos y españoles.
Desde el malecón se expanden los sueños de todos los habaneros que utilizan este paseo marítimo memorable –solo comparable en su belleza a los de Niza, Rió de Janeiro y San Sebastián- como sala de estar, protéstódromo contra un mundo que no termina de comprenderlos, balcón de los sueños, alcoba de amores para quienes no tienen un cuarto con cerrojo, y escaparate de pícaros que venden todo lo que pueda estar prohibido. Y, sobre todo, el malecón es el refugio donde soportan los habaneros, en las noches tórridas del verano, la esperanza de que sus sueños terminarán por trasportarles hacia un camino exterior, que siempre tiene que tener retorno para combatir la nostalgia insoportable que para un habanero es estar fuera de su ciudad, de la que quiere huir solo para poder volver. El habanero siempre se bate en la esquizofrenia de querer irse al mundo exterior y quedarse siempre en su “Cuba bella”. Y en estas discusiones se le va la vida esperando que los gringos levanten el bloqueo y el gobierno revolucionare afloje los cerrojos de los sueños individuales de cada habitante de esta pequeña isla que se ha empeñado en tener un escaparate ruidoso, desproporcionado y visible desde cualquier lugar del mundo, solo porque el Comandante en Jefe está empeñado en traspasar los muros de la historia.
La Habana creció desde el puerto, desplazándose fuera de los muros defensivos de la ciudad por el Paseo del Prado, en donde a principios del siglo XX exhibían sus casas los poderosos. Luego, los forjadores de la ciudad que importaron el refinamiento de París, los mármoles de Carrara y los modos de vida de Nueva York, se fueron trasladando hacia Centro Habana, El Vedado, y Miramar, en una dispersión que buscaba barrios exclusivos en la medida en que el comercio reforzaba una burguesía depurada, fue capaz de construir, en doscientos años, la más bella y cosmopolita metrópoli de todo el continente americano, solo comparable en la imponente majestuosidad de sus trazados a la ciudad de Buenos Aires, que le tomó la ventaja de los años en que Juan Domingo Perón convenció a cada porteño que era un rico inconsecuente y Fidel Castro reforzaba la austeridad en la que han crecido los hijos de su revolución.
Desde la Plaza de San Francisco, avanzando hacia el Capitolio, recorriendo con paciencia calles que tienen nombres tan españoles como Amargura, Mercaderes, Oficios u Obispo, un cubano ilustre, inteligente y atrevido está consiguiendo el milagro de la reconstrucción de una de las metrópolis más bellas y trascendentes del mundo. Eusebio Leal, distinguido con el merecido título de “historiador de la ciudad”, trata de refundar, cada día, la ciudad de San Cristóbal de La Habana, con el mismo aspecto de cuando la asaltaron los ingleses en 1.762, solo para devolverle la dignidad que le compete como ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad.
Desde el paseo del Prado, cuya grandeza todavía se adivina entre sus edificios desvencijados, el horizonte del turista no puede distanciarse de los acontecimientos políticos que han sido universales durante más de cuarenta años. La Plaza de la Revolución nos recuerda que el Ché Guevara se hizo leyenda en las avenidas de esta ciudad. El Museo de Bellas Artes, que esconde una maravillosa colección de arte cubano e internacional, desvela la sensibilidad de un pueblo capaz de tamizar la luz dura del sol del Caribe hasta hacerla un suave suspiro suspendido en el lienzo. El museo de la revolución exhibe los hitos de ese milagro tratando de mantener vigente una gesta que hoy todavía resulta incomprensible.
El resto de su ciudad son sus moradores en un universo en donde el mestizaje es el soporte de la vida. El reto del transeúnte es descifrar las calificaciones con que los habaneros se denominan en función del color de la piel, del tipo de pelo o del origen y procedencia: blanco, negro capirro, prieto, coloraó, javaó, moro, chino o, sencillamente, amor mío.
Los habaneros se ríen, te asaltan con su sonrisa y su picaresca acaba en donde se define su ingenio para venderte una caja de tabaco o la promesa de un sueño. Los cubanos, con la música de fondo, permanente, sugestiva, imposible de evitar, como el verdadero oxigeno que les permite la vida, te arrastran a un mundo en donde el consumo se colma con una cerveza muy fría para refutar el calor insoportable de cada mediodía o un mojito aromatizado con hierba buena y angostura, que puja la celebridad con los daiquiris frapés para aflojar el cerebro y las piernas al compás del son el bolero o el chá chá cha.
Al atardecer, después de asaltar la Catedral de La Habana, el Palacio de los Capitanes Generales y el Capitolio, la cita, de nuevo, es el malecón para ver esconderse el día en los límites del horizonte, mientras los pescadores regresan envueltos en gomas de camión para buscar cobijo a un pargo, una rabirrubia o un pez perro, botín de una jornada a remojo bajo el sol de Caribe, en aguas que parece mentira que también puedan ser bravas cuando llegan los frentes del invierno.
Entonces, la ciudad recupera el sosiego de la noche. Los viejos coches del pleistoceno capitalista, que viven el milagro de la supervivencia de todos los cubanos, runrunean despacio por el malecón, compatibilizando su lento desplazamiento con la escasez de combustible. Los “almendrones”, taxis colectivos, te llevarían por diez pesos cubanos de una punta a otra de la ciudad si no fueras extranjero. Pero el universo del peso y del dólar -ahora refundado y camuflado como “peso convertible- se diluyen en una dialéctica surrealista entre la moneda propia, desconcertada por la del enemigo del norte, y se funden en abrazos de supervivencia en donde hacerse con la “divisa” es el objetivo de quien te quiere cuidar el coche, limpiar los cristales o explicarte el milagro de la vida.
La noche es también de la música. Los habaneros nacen moviendo las caderas al son de una melodía. Los niños cubanos, al abandonar a su madre, no lloran sino que bailan para decir que están vivos. Los habaneros han fusionado el danzón con la música africana hasta inventar el jazz latino; nos han regalado las habaneras, el bolero, la rumba, el cha chá y el mambo. Los viejitos de Santiago de Cuba, guitarra en ristre, han asaltado el cine norteamericano para hacerse dueños de los escenarios, convertidos en geriátricos vivos en donde los mayores se rebelan contra su propio destino hasta hacerse tan inmortales como Compay Segundo, Pablo Milanés o Beny Moré.
Mientras en las cazuelas se fríen “mariquitas de plátano” y los lechones asados se doran en las brasas, el ron cubano invita a encender un habano, para fumarlo despacio, inhalando el humo que encendieron por primera vez los indios taínos antes los incrédulos españoles, que no tardaron en darse cuenta de que La Habana había que ubicarla en la entrada al paraíso de la “tierra más hermosa” con que Cristóbal Colón no tuvo más remedio que denominar a la isla de Cuba.
Al final del viaje, cuando el portillo del avión nos distancia del paraíso, lo recomendable es aspirar hondo, coger aire húmedo, espeso, abigarrado por el sol y las tormentas del Caribe, y rezar tres padrenuestros sin soltar el aliento, para pedirle a cualquier dios, de los que vinieron de África en los barcos de negreros, que nos de salud y vida para regresar siempre a la ciudad de La Habana, porque allí debió ubicarse el origen de la vida.

Israel prohibe la entrada en Gaza a diputados españoles o cómo evitar que se conozca el genocidio

Ahora no ha sido la flotilla que trataba de llevar ayuda humanitaria a Gaza: sencillamente se les ha negado la entrada a cuatro diputados españoles que viajaban al amparo de la Agencia de Naciones Unidas para Refugiados (UNRWA). La explicación dada es sencillamente increíble:“Les hemos dicho, que nos hemos dado cuenta de que cada vez que políticos o ministros entran en Gaza, Hamás aprovecha para manipular la visita y hacer creer que se trata de un acto de legitimación y reconocimiento por parte de la comunidad internacional. Por eso hemos decidido no permitirles la entrada”.
El embajador de Israel en España, el súper activo agiprop del sionismo, señor Raphael Schutz, estará encantado, en los próximos días, de explicar cómo cuidan la mente de los diputados españoles para protegerlos de las intoxicaciones de Hamás en un alarde de cómo entienden la libertad de circulación de las personas, la confianza en el criterio de representantes de la soberanía popular de los españoles y el concepto que tiene el estado de Israel de la censura para ocultar la situación criminal que aplica en Gaza. Cada día se buscan nuevos amigos.

Buenos candidatos o malos partidos

La alarma ha saltado de nuevo en Madrid y en esta ocasión quien la ha encendido ha sido el presidente del PSOE, Manuel Chaves, para no tensar la cuerda entre José Blanco y Tomás Gómez. El PSOE considera que el secretario general de los socialistas madrileños no es un buen candidato para presentar batalla al PP en la comunidad de Madrid. La publicidad de estos desencuentros y de esta valoración negativa de las posibilidades de Gómez tienen que hacer las delicias de Esperanza Aguirre.
Todo ocurre por considerar la política como marketing y no como un instrumentó global para mejorar la vida de los ciudadanos. El PSOE hace mucho tiempo que dejó de ser un partido para convertirse en una maquinaria para llegar al poder. Madrid es uno de sus agujeros negros, como el País Valenciano, Murcia o Castilla-León, donde sus posibilidades de ganar aparecen muy lejanas.
Zapatero, tan amigo de sacar conejos de su chistera, se inventó a Miguel Sebastián para la alcaldía de Madrid: el fracaso vino acompañado del bochorno, porque al peor resultado de la historia del PSOE en la capital de España sucedió la espantada de Sebastian que en su condición de independiente no ha nacido para gestionar la oposición. Fue premiado con un ministerio en el que todavía está, pero bastante inédito.
Luego se puso la moda de los independientes: Bernat Soria, Mariano Fernández Bermejo, Cesar Antonio Molina. En su condición de independientes fueron colocados como paracaidistas en la cabeza de listas electorales que no dieron resultados sorprendentes. Al poco tiempo, cuando los ministros dejaron de serlo, también abandonaron su escaño porque se volvió a demostrar que quien está en política para figurar no puede hacer el trabajo oscuro desde un escaño.
El problema no es de buenos o malos candidatos sino de buenas o malas organizaciones del partido. De un trabajo serio y constante en la oposición para sembrar las cosechas futuras del éxito. Pero en el PSOE se han acostumbrado a dos cosas nefastas: con la excepción del País Vasco, un partido que nunca había sido nacionalista se alío con el BNG en Galicia y formó parte del tripartito en Cataluña: de Galicia ya ha salido escaldado; ahora falta saber cuantos años de oposición les esperan al PSC. Todo ocurre cuando un partido pierde sus esencias ideológicas y cuando la organización solo es el envoltorio del marketing. Los candidatos tienen que ser la consecuencia del partido. Y no al revés.

Bibiana Aído se confiesa y convence

Es una entrevista de Bena González Harbour y María R Sahuquillo, en el dairio El País a Bibiana Aído que no tiene desperdicio: desde el principio hasta el final destila coherencia y sentido político; eso que hoy tanto se echa en falta en lo líderes políticos de todas las latitudes.
No evita ninguna cuestión, desde el coste económico del Ministerio de Igualdad hasta los burdos ataques de la derecha más recalcitrante que se han cebado en ella desde el primer día que llegó al Consejo de Ministros. En esa larga entrevista, la Ministra de Igualdad defiende su gestión, analiza el crecimiento de la violencia de género en España y las consecuencias de la nueva Ley de Interrupción voluntaria del embarazo que tiene cómo objetivo disminuir en número de embarazos no deseados y defender los derechos de la mujer frente a una derecha que quiere reeditar el debate de hace veinticinco años. Absolutamente recomendable.

El éxito y sus términos

Pasar de la euforia a la depresión o viceversa, en función de un acontecimiento concreto, es un fenómeno típico de las sociedades inseguras y poco codificadas. Acaba de ocurrir en Argentina. La selección de Maradona entusiasmo mientras despachaba a sus tres primeros rivales: la sociedad entera proclamo una superioridad casi racial de fútbol argentino hasta que una Alemania solamente ordenada dejó en evidencia el individualismo y la falta de sistema de la selección de Maradona. Luego el llanto continuo, que es una herencia trufada de los antecedentes italianos y españoles sin terminar de digerir la herencia psicoanalítica de los judíos centro europeos que conforman sociológicamente la República Argentina, siempre buscando sus origenes y siempre sufriendo una nueva decepción. ¿Eso nos recuerda algo a nostros?

Ahora los españoles de todas las latitudes estamos presos de la euforia, todavía razonable, de alcanzar por primera vez en la historia una final de la copa del mundo de fútbol. Es casi más importante el método que el resultado mismo, porque tiene que ver con una joven generación de futbolistas educados en el trabajo en equipo, en el sacrificio colectivo y en el afán de perfección. Valores que en la España de la decadencia de esta profunda crisis más que económica son cada vez más inéditos.

Las euforias, todas la euforias, tienen anhídrido carbónico: se evaporan en cuanto la botella lleva un tiempo abierta, como las gaseosas. Lo sostenible es un camino abierto por un puñado de deportistas españoles como Rafael Nadal, Fernando Alonso, los componentes de La Roja y algunos más, que independientemente de sus generosas gratificaciones, marcan el camino del esfuerzo individual y colectivo y el trabajo bien hecho cada día como meta.

Eso también se llama patriotismo: porque identifica valores democráticos y de progreso con un sentido de pertenencia a la nación. Y si lográramos que en vez de ser una pulsión instantánea fuera el modesto comienzo de un camino de reconversión de España habríamos acabado con el fatalismo que se inició hace cuatrocientos años y que todavía no ha encontrado su suelo. Se trata simplemente de armar una patria de valores constitucionales y democráticos en donde el trabajo, las libertades, la solidaridad y el sentido de lo colectivo sean capaces de armar muchas más cosas que una maravillosa selección de fútbol. Naturalmente desde la España de las autonomía. (artículo distribuido por Europa Press)

Los derechos y la dignidad de la mujer ante todo

La entrada en vigor de la nueva ley de interrupción del embarazo ha permitido observar conductas obscenas en quienes pretenden envolverse en valores morales. El desprecio a los derechos de la mujer se adoba en pláticas supuestamente morales en quienes pretenden condicionar la vida civil a los dictados de la Iglesia: lo mismo que ocurre en los países islamistas donde la religión tiene efectos civiles.
La vieja y rancia derecha española, en cuya vanguardia se sitúa el Partido Popular, ha pretendido reavivar y reproducir un debate que se celebró en toda Europa hace más de sesenta años y en España hace veinticinco: el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y, en consecuencia, a interrumpir su embarazo en algunos casos y ahora en algunos plazos.
El debate manipulador de la derecha mezcla discusiones de la antigua ley y de la nueva en cócteles electoralistas servidos con total manipulación.
Enumeremos algunos. Primero, si lo que se objeta son los derechos del nascituros o lo que es lo mismo, la prohibición total del aborto por primar la pretendida defensa del feto desde la fecundación, ¿qué hizo el PP y la Iglesia Católica en todos los años en los que este partido estuvo en el gobierno sin tomar medida alguna sobre aspectos que resultan fundamentales cuando gobierna el PSOE?
Segundo: la ley anterior, vigente durante los gobiernos de Aznar, era mucho más permisiva, y al no establecer plazos ni obligatoriedad de informar a las mujeres embarazadas de las ayudas económicas y psicológicas para proseguir con su embarazos, abría mucho más el abanico a la expectativa de abortar sin manifestar tan decididamente como la nueva ley la disminución de abortos como objetivo político. La nueva ley establece muchas más garantías para potenciar la disminución de embarazos no deseados y de interrupción de los mismos.
Por último, y no por ello menos importante, las declaraciones continuas de los dirigentes del PP y de algunos de sus representantes autonómicos, poniendo trabas -incluso ilegales- a la aplicación de una ley de las Cortes Generales, no hacen sino criminalizar a las mujeres que toman la opción de interrumpir su embarazo, llegando al extremo de condenarles a una emigración clínica a otras comunidades, que recuerda la etapa de dictadura felizmente superada cuando las mujeres españolas tenían que viajar clandestinamente al extranjero para interrumpir su gestación. Una vez más demuestra la derecha española el respeto que tiene por la dignidad de la mujer y lo dispuestos que están a interrumpir el proceso de igualdad de género en el que estamos comprometidos todos los demócratas.

A propósito de mis patrias y mi deseo de no morir ni matar por ninguna (respuesta a J M García P)

Distinguido amigo: esa manifestación de no estar dispuesto a matar o morir por ninguna patria es la exaltación del deseo de que el entendimiento nos guíe en la convivencia. Naturalmente que al final de un camino de agresión está la violencia legítima y el riesgo de la propia vida. Usted me lo pregunta y yo le contesto: si colaboré en la lucha contra la dictadura y no exagero si en algunos momentos determinados arriesgué mi propia vida.
Creo en el patriotismo de los valores constitucionales, de la república en sentido democrático como definición de un estado de derecho en el que los actos tienen siempre la garantía de que se conocen previamente sus consecuencias. Creo que todos tenemos los mismos derechos. Odio el racismo, la xenofobia y el machismo. Y la igualdad republicana es la verdadera patria. Y en ese sentido, mi patria es la solidaridad, la igualdad y la tolerancia.
Esa frase sobre “matar o morir” es la expresión de un deseo profundo y más literaria y ritual que exacta, significa que la exaltación del compromiso con la muerte que siempre ha hecho la derecha -la expresión más absurda es el grito de ¡viva la muerte¡ como lema de la Legión- es lo que quiero combatir con la afirmación de que no estoy dispuesto a matar ni a morir por ninguna de mis patrias: hay una que siempre estará excluida, la humanidad como síntesis de todas las pertenencias. Por esa merece la pena todo.
Muchas gracias por su comentario.

De nuevo en Buenos Aires

Buenos Aires tiene para mi una atracción poliédrica basada sobre todo en sus contradicciones. Es una ciudad americana que quisiera ser europea y, al mismo tiempo, es avanzadilla europea en América Latina. Su puerto, que es la gran esencia ignorada de esta ciudad, le permitió existir y es una ventana abierta al mundo por la que se ventila y circula sobre todo la cultura. Su clase dirigente -los ricos y los caciques, que siempre son, además ricos- es insoportable; pero eso es una constante no sólo de este continente. Pero en Buenos Aires circula la palabra como en ningún otro lugar del mundo; y siempre ocurre en busca de una explicación razonable sobre asuntos que si no son complejos terminan por adoptar esa condición. La levedad es sinónimo de mal gusto e incultura. Eso me satisface.
Siento paz en Buenos Aires donde tengo amigos nuevos que ya parecen viejos. Y es fácil establecer nuevas relaciones si la palabra se acomoda al uso que aquí se hace de ella. El verbo, en Buenos Aires, se puede hacer carne.
Es una pena que la política sea tan desconsiderada con los ciudadanos: herencia española e italiana. Caudillos nuevos que parecen también viejos. Sólo son insoportables, de verdad, las terribles desigualdades: aquí son más evidentes porque la potencialidad de esta nación es considerable.
Los argentinos intuyen que aman a La Argentina, pero no saben quererla con talento: y sería tan fácil hacer de este país un inmenso orgullo continental.
Me siento bien en La Argentina, que ya he adoptado como una de mis patrias: no estoy dispuesto a morir ni a matar por ninguna de ellas; y eso, sin duda, me conferirá la condición de traidor para muchos falsos patriotas. Eso también me satisface.

La radio en la Universidad Menendez Pelayo (Santander)

Las coincidencias existen y además se manifiestan. La Audiencia Provincial de Madrid corrigió un disparate judicial de otro juzgado, y absolvió a Daniel Anido y a Rodolfo Irago -director general y director de informativos de la Cadena Ser- de un inexistente delito referido a la publicación de una lista de supuestos militantes del PP. Ese mismo día se celebró un curso en la Universidad Menéndez Pelayo sobre la radio y la libertad de expresión.
No soy objetivo porque la radio es una de mis más profundas pasiones: confesaré algo, a riesgo de que se enteren quienes me tienen contratado, la Cadena Ser: para mi, asistir a los programas de Hora 25 y de La Ventana no sólo no supone esfuerzo alguno, sino que es uno de lo momentos más placenteros del día.
Las endocrinas que se liberan cuando uno dice lo que piensa siendo capaz de pensar lo que dice, no tienen comparación.
Y los alumnos del curso, creo, fueron capaces de intuirlo.

Socialistas viejos y socialistas nuevos

Felipe González sigue teniendo un magnetismo casi adolescente: su magia es todavía un reflejo de la del Congreso de Suresnes; muchos fanáticos de Zapatero no han leído la reciente historia del PSOE cuando los jóvenes Felipe, Alfonso, Enrique (Múgica), y Txiki (líder de las juventudes) refundaron el partido frente al inmovilismo del exterior. Pero entonces no marginaron a los viejos socialistas de entonces. Ramón Rubial fue presidente del partido hasta su fallecimiento entre el respeto de todos.
La foto del centenario parlamentario de Pablo Iglesias fue balsámico para el presidente del Gobierno; la comparación entre el discurso de Felipe y el suyo, demoledora para el inquilino de La Moncloa: sus lugares comunes se remitieron al mensaje de que no había depresión en las filas socialistas. Otra vez sordo y ciego: la depresión es absoluta.
Resucitar un partido requiere algo más que un milagro; Lázaro anduvo porque había bases contractuales para un milagro entre Jesucristo y sus compromisos evangélicos; para que el PSOE se levante y ande tiene que recuperar la autoestima y quitarse el sometimiento al césar de León.
Ahora que Alemania ha anunciado su recorte de gastos, José Luis Rodríguez Zapatero ha recuperado su pretensión de inhabilidad acrecentada por la visita al Vaticano. ¿Por qué la foto con un Silvio Berlusconi en el momento más autoritario de su carrera política? Misterios de la agenda monclovita.
Si el cónclave de los viejos y los nuevos socialistas es sólo para hacerse una foto, su efecto esotérico durará muy poco porque la propaganda dura lo que tarda en volver la realidad: un instante.
El PSOE, en el centenario parlamentario de Pablo Iglesias casi necesita una refundación sobre los viejos valores de la dialéctica entre pensamientos dispares en la forma de interpretar el socialismo. El monismo político de carácter conceptualmente estalinista –sin violencia, sin doctor Beria, sin ejecuciones, pero conceptualmente autoritario y caprichoso en la forma de elegir los colaboradores ungidos para el contacto con el líder- es una deriva de la personalidad de Zapatero: un superviviente político a costa de eliminar a cualquier adversario en quien entiende la discrepancia como un acto de indisciplina y de deslealtad. Nada nuevo.
(artículo distribuido por Europa Press)

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