Netanyahu se disculpa pero no rectifica.
La gravedad de la crisis de Israel con Estados Unidos preocupa en Israel: saben perfectamente que sin el paraguas protector de la primera potencia mundial y la mala conciencia de Europa con el Holocausto no le sería posible la política de hechos consumados. Ni desoír las declaraciones de Naciones Unidas. Pero sus dirigentes no rectifican. Lamentan la crisis producida durante la visita del vicepresidente Joe Biden, al anuncia la construcción de mil seiscientas nuevas casas en Jerusalén Este. Se disculpan del anuncio coincidente con la presencia de Biden en Israel, pero no rectifican su intención de construir las casas. Confunden las formas con el fondo porque entienden que no tienen que pedir permiso al mundo para seguir aplastando los intereses legítimos del pueblo palestino; les basta con hacerlo guardando algunas formas; pero sólo para no molestar a su protector.