Las guerras de Sopena y su censura.
No me gusta hablar mucho de mi. Ni de mis artículos. Pero hoy me voy a tomar la libertad de hacerlo. Como muchos lectores saben, soy cofundador del periódico digital “El Plural”. Desde hace más de cinco años, desde su fundación, es director del periódico Enric Sopena. Su artículo aparece siempre, y como es lógico, abriendo la lista de columnistas. Desde el inicio, el segundo artículo siempre fue el mío. Hasta que un día escribí una trilogía crítica con el gobierno de Zapatero centrándolo en el daño que le hacen sus incondicionales. Algo pasó ese día que mi artículo fue cuidadosamente escondido al final del periódico. Ante la llamada de atención de quien se dió cuenta de lo sucedido y lo tachó de censura, el director rectifico publicando un comentario en primera página resaltando su respeto por la pluralidad y su admiración por mi. Eso duró poco tiempo: ahora, desde hace semanas, he vuelto a descender en el ranking de valoración del director, y mi artículo se ubica en las bodegas del barco. Eso no me incomoda porque retrata a quien toma esa decisión.
Pero eso no ha sido todo. El director ha suprimido el enlace que había al final de mi artículo con este blog. Ahora, para el que lo quiera corroborar, el resto de los colaboradores que tiene blog propio es reseñado al final de su artículo con un link que lo enlaza. Todos, menos el mío.
Es una censura, que duda cabe, porque se fundamenta en un hecho discriminatorio con mis artículos en relación con los de los demás. Me imagino, mejor dicho, me costa, que el director de el plural sería feliz si yo decidiera dejar de colaborar en su periódico. Pero no lo voy a hacer. Me limito a denunciar la censura que ejerce conmigo pero no voy a abandonar esa tribuna por respeto a los lectores que me leen cada día por muy escondido que esté y a los patrocinadores que me consta que están muy satisfechos con la pluralidad que le da a ese periódico mi presencia.
Lo que ocurre con la censura de Sopena es lamentable porque sitúa a un periódico que quiere ser progresista en los mismos parámetros de otros que están en sus antípodas y tal vez era necesario informar de esto aunque sólo sea para conocimiento de los lectores y mecenas que con tanto esfuerzo apoyan ese periódico “progresista”. Es por actitudes como las de Sopena que somos náufragos de la izquierda.
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