Carlos Carnicero

El pueblo palestino atrapado entre Estados Unidos y Alemania

El buque Rachel Corrie -que lleva este nombre en memoria de la activista que murió aplastada por una excavadora del ejército de Israel en Gaza, en 2006, cuando intentaba impedir la demolición de una casa Palestina con su propio cuerpo- fue ayer conducido por la fuerza al puerto israelí de Ashdod. Las autoridades de Israel tuvieron el cinismo de afirmar que no había habido violencia porque la actitud de la tripulación fue distinta que en el ataque a la flotilla. Los disparos en la cabeza y por la espalda, las torturas detectadas en las exploraciones médicas de los heridos, ya en territorio turco, hablan claramente de las mentiras de Israel, cuyo aparato de propaganda, empezando por el embajador en Madrid, estaría haciendo el ridículo si no escondiera detrás de estas falsedades una sofisticada maquinaria de matar.
Estos días más que nunca se están demostrando dos cosas.
Primera, que Israel, con su política de desprecio a los derechos humanos y a las leyes internacionales, está perdiendo la batalla de la opinión pública mundial. Un aliado fundamental en la zona, Turquía, ha dejado de serlo; y con la presión de la opinión pública de este país islámico, tiene garantizada la hostilidad del único país de la zona con el que tenía una alianza estratégica. Egipto, de momento, ha tenido que abrir el paso de Rafá y tendrá dificultades para mantener el bloqueo de Gaza desde su territorio. La soledad de Israel sólo está acompañada por Estados Unidos y por una Unión Europea pasiva y esclerotizada que cada vez pinta menos en el mundo.
Segunda: no habrá cambios en la política de Israel de bloquear cualquier intento de negociación que conduzca a la constitución del estado palestino y a garantizar la seguridad del estado de Israel mientras no se produzca un giro en la percepción del problema de la opinión pública norteamericana sobre este conflicto.
Estados Unidos tiene dos aspectos de su política exterior prisioneros de intereses electorales. La solución del contencioso con Cuba y la política sobre el conflicto palestino israelí.
En el primero de los casos, la administración Obama ha dado pasos interesantes y emitido algunos mensajes novedosos con respecto a los nueve presidentes estadounidenses que se han enfrentado con Fidel Castro, fracasando en todos los frentes: desde el bloqueo económico hasta el apoyo e impulso de acciones de guerra y actos terroristas contra intereses y personas cubanas. Cincuenta años de fracasos dan para una reflexión. Y los resultados del Partido demócrata en La Florida le han permitido a Barack Obama un giro en el enfoque del conflicto con Cuba. Estados Unidos ha pedido gestos a Cuba y de momento, los más esperanzadores, son el papel que está jugando la Iglesia Católica cubana en la mediación sobre la situación de los presos que tienen motivaciones políticas. Es un camino abierto en el que todavía no hay resoluciones dignas de consideración. Poro lo importante es que se ha detectado ya que el lobby más radical de cubanoamericanos no tiene la capacidad en la actualidad para secuestrar totalmente la política norteamericana hacia Cuba.
En el asunto de Israel las cosas son diferentes. Por un lado, los poderosos lobbys judíos norteamericanos tienen sincronizada al milímetro sus posiciones con el gobierno de Israel. La respuesta de los judíos norteamericanos organizados es de incondicionalidad absoluta con Israel por muy bárbaras que sean sus actuaciones.
Barak Obama ha hecho algunos ensayos de distanciamiento, pero tímidos y limitados. El primero, la respuesta al anuncio de construcción de nuevos asentamientos dentro de la parte árabe de Jerusalén estando el vicepresidente Josep Biden en Israel. La respuesta norteamericana fue de una dureza desconocida hasta esa fecha y provocó unas tenues disculpas del gobierno de Tel Aviv, sólo en lo que concernía a la inoportunidad del anuncio estando el número dos de la administración norteamericana en Israel.
Y la segunda ha sido la suspensión de la visita programada de Benjamín Netanyahu a Washington, cuando ya se encontraba en Canadá, con motivo del asalto a la flotilla humanitaria.
Pero la reacción norteamericana ha sido tenue, lamentando las víctimas pero sin condenar la acción de Israel; un reflejo de la posición del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
El giro en la opinión pública norteamericana es complejo y difícil. En primer lugar por los argumentos ya expuestos del poderío de los lobbys judíos, cuya influencia en las campañas electorales y su poder en los medios de comunicación son muy fuertes. Pero además, el mundo islámico goza de grandes prejuicios en la sociedad norteamericana incrementados con el ataque a las Torres Gemelas, y la percepción de los ciudadanos de que sus amenazas exteriores provienen de un mundo en el que no les resulta fácil discernir entre los países, salvo aquellos que son aliados explícitos de Washington, como es el caso de Arabia Saudí, Kuwait y hasta ahora Turquía, miembro de la OTAN. La acusación de organización terrorista a Hamás es una vía de complejidad para la percepción norteamericana de la situación en Palestina.
En la medida que Israel se reafirme en la brutalidad de sus conductas hacia Palestina y en su obcecación con seguir ocupando y expandiendo su presencia en los territorios ocupados se producirá un lento avance en la conocimiento de los ciudadanos norteamericanos del problema: pero que nadie espere milagros. De momento hay presiones norteamericanas para que se levante el ilegal bloqueo a Gaza, pero de ahí a que se produzca hay un enorme camino.
Y por último, la Unión Europea está secuestrada por su propia inoperancia, por el nombramiento de Tony Blair –quemado como interlocutor por su posición en la guerra de Irak- como encargado de gestionar el conflicto árabe palestino y por la actitud de Alemania de incondicionalidad con todos los asuntos relacionados con Israel.
Alemania tiene un enorme problema de culpa con Israel, porque aunque los actuales alemanes no tengan que ver directamente con la barbarie del Holocausto, las heridas de la historia tardan en curarse generaciones. De esa manera, cualquier actitud crítica de la Unión Europea hacia Israel es inmediatamente congelada por la política alemana. Otra vez el Holocausto proporciona patente de corso a Israel desde otro ángulo, esta vez muy concreto, de la política exterior alemana y de la Unión.
Los demás países de la Unión Europea tienen que empezar a exigir a Alemania que tenga autonomía en su percepción del problema palestino. Ocurre además en un momento en que Alemania ha preferido fomentar los nacionalismos en vez de ser el impulsor y principal financiador del proyecto europeo. Esa posición histórica de Alemania –de ser vanguardia en las políticas de impulso de la Unión Europea- ha finalizado con la llegada de Ángela Merkel. En justa contraposición, los complejos de los demás países ante la generosidad económica alemana debieran también amortiguarse.
Si se avanza en la posición crítica de la Unión Europea hacia los abusos de Israel y se producen cambios sustantivos en la opinión pública norteamericana, el problema podrá tener una esperanza de solución. Si seguimos igual, el avance será lento y a costa del genocidio que Israel está llevando a cabo con el pueblo palestino antes la indiferencia de los estados. Pero la opinión pública mundial avanza en su desprecio hacia Israel, lo cual también convoca al peligro de que se distorsione la necesidad de una paz justa que garantice los derechos del estado hebreo y del palestino. Los judíos no son el problema; ellos merecen el apoyo a una posición de seguridad que defienda su derecho a un estado y a un territorio: el problema son sus gobernantes. Eso no puede perderse de vista para no caer una vez más en la terrible querencia de la historia hacia el antisemitismo.

4 Comentarios

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  1. fernando VII

    Carlos me da la sensación de que pretendes equilibrar en los últimos párrafos un análisis tremendamente desequilibrado.

    La inmensa mayoría de la gente compartimos que Israel desprecia los derechos humanos con demasiada frecuencia y que su posición no es de recibo. Pero me parecen un tanto ingenuos algunos comentarios y posiciones que son las que en definitiva nos impiden comprender a Israel (no justificar) y avanzar en alguna dirección.

    Israel no tiene ninguna batalla de la opinión pública mundial que librar, sencillamente porque la tiene perdida de antemano, es igual lo que haga, la culpa siempre es de Israel (que no niego que es así la mayoría de las veces). Es igual lo que ocurra, con que gobierno ,para la mayoría de la opinión pública mundial la culpa la tiene Israel. Incluso cuando entra un suicida y siega unas decenas de vidas en Tel Aviv la culpa la tiene Israel porque no les deja otra opción.
    Como los análisis más certeros nos los da la perspectiva histórica, lo más probable, por como han sido siempre las cosas, es que a los judios les terminen dando estopa, sea un misil iraní o quien sabe si los propios americanos igual que hoy les apoyan mañana las viene bien usarles mañana como chivo expiatorio, los judios historiacamente se han amoldado muy bien a ese rol. El caso es que si la historia no cambia el rumbo, que no suele hacerlo, ya estamos cargados de razones para permacer pasivos si a los judios les vuelven a dar para el pelo.
    Sinceramente creo que el pueblo israelí no olvida ese lección que la historia les infringe periódicamente con saña y pesa en el subconsciente.
    Por eso las políticas en seguridad son milimétricas con independencia de quien gobierne; y la población muy mayoritariamente cuanto más siente la amenaza más exige contundencia.

    Nos agarramos a los graves errores de Israel para negarnos a entenderles y atravesar su barrera de animal eternamente acorralado. Es comprensible, su actitud nos provoca rechazo y hay que tener estómago para acercarse a intentar desactivarla. Pero como decia el otro día, esos remilgos sólo los tenemos con los Israelies, no tenemos pegas para ponernos en el lugar de terroristas de muy diverso pelaje. Algunos de los activistas que iban en el barco no tiene reparo en declarar su simpatia por Hamas (lo que no justifica nada). Y todos sabemos que lo único que separa a Hamas de aniquilar a los judios es tener la fuerza para hacerlo; y esa intención no les ha surgido hoy utilizando el argumento del bloqueo, sino que viene de mucho antes de existir bloqueos o intifadas. Es lo que hay, si obviamos esta simple realidad, nos pueden quedar argumentaciones muy lógicas, pero tremendamente desequilibradas, ya que omitimos un peso decisivo en una parte de la balanza.

    Yo soy tremendamente pacifista, creo y práctico el diálogo, el entendimiento, los puentes, casi como virtud humana suprema para sobrellevar la vida en todos y cada unos de los ámbitos en los que se desarrolla.
    Pero tristemente el dialogo se vuelve estéril cuando se está en longitudes de onda que difieren años luz. O cuando una parte no entiende el diálogo como un puente, sino una señal de debilidad de la que se puede obtener ventaja.
    Creo que eso explica muchos conflictos enquistados donde la fuerza no resuelve nada, casi nunca lo hace, pero tampoco hay una ruta alternativa porque el diálogo es un pantomima. Y a veces el único camino para avanzar es cediendo cosas que sólo pueden avergonzarnos como sociedad. ¿Qué hacemos cedemos y nos morimos en indignidad o seguimos aguantando el aguacero?

    Creo que en muchos aspectos tenemos que superar cierto infantilismo y aprender a convivir con cosas que no podemos resolver, o que si tienen que resolverse no está en nuestra mano. En Israel están atomizados fundamentalismo de muchos tipos, entre ellos religiosos, casi nada. Yo siempre recordaré una entrevista a Shlomo Ben Ami que dijo casi literalmente: “La tragedia es que si los Palestinos no estarian combatiendo a Israel estarían peleando entre ellos. Y con los Israelies pasaría exactamente lo mismo”. Esto lo dijo años antes que le luchas entre Hamas y la ANP ya le hayan dado la razón en uno de los campos.

    Nosotros, como siempre, vamos con nuestra superioridad moral europea, diagnosticando, repartiendo culpas y renegando de que rechazan nuestras grandes recetas para resolver los problemas. Y no queremos entender nada, lo que queremos es que nos entiendan a nosotros. A la postre quizás la actitud de Merkel es humanamente mucho más decente, “sino no sé se como arreglar las cosas, que se maten entre ellos, es triste, pero no son capaces de otra cosa”. Y precisamente porque Alemania ya la cagó bien cagada con ese complejo de superioridad llevado a las últimas y más funestas consecuencias, acumula muchos más motivos para hacerse un lado.

    No sé, que levante el dedo quien tenga un solución para que una parte no desdeñable de los árabes toleren a los judios. Diría incluso más, para que toleren a los occidentales. O para que los judios no se sientan amenazados y respondan siempre de forma tan cruenta. Quien tenga alguna sugerencia que de un paso el frente. Alquien puede pensar en la educación y me parece razonable, pero me temo que muchísimos niños árabes no estarán aprendiendo en sus escuelas buen rollito, y los niños isrealies idem de los mismo. Y entonces se nos cae nuestro castillo de naipes.

    A estas alturas de la película hay demasiadas cosas en este mundo que me repugnan, pero estoy en muy malas condiciones para juzgar a nadie, no sé quien son los buenos y los malos; hasta dudo que haya alguien bueno.

    Se me dibuja una sonrisa al ver a nuestros James Bond que montaron en el barco porque nosotros lo valemos: “somos europeos, suprecompremetidos e hipersolidarios, y vamos a entrar en Palestina entre honores y ni te cuento cuando volvamos a España y le contemos a nuestros futuros nietos el dia en que desafiamos a los fieros israelies y se fueron con el rabo entre los piernas, porque claro con nosotros no se van a atrever, que somos europeos superguays y van hasta eurodiputados y premio Nobel”.
    Y ahora vuelven a casa indignados ¿de qué me pregunto yo?. Ellos eran los primeros que estaban seguros que los israelies eran unas malas bestias que no respetan ni a su madre, ¿qué esperaban, que harian con ellos una excepción?.

    De verdad creo que muchas veces nuestra prepotencia más que una solución es parte del problema, o en el mejor de los casos es inocua, una mera via para reafirmarnos en que somos los mejores del mundo y mantener en las cumbres nuestra autoestima.

  2. rafa

    YO ME PREGUNTO: COMO ES POSIBLE QUE UN GABINETE DE CRISIS FORMADO POR MILITARES Y ALGUNOS POLITICOS, PUEDAN DESBANCAR AL GOBIERNO JUDIO?, QUE ALGUIEN ME LO EXPLIQUE, PORQUE VEO QUE LAS DECISIONES LAS TOMAN LOS MILITARES Y NO UN GOBIERNO, POR CIERTO, LOS MILITARES NO ESTAN SUPEDITADOS AL PODER CIVIL?, QUE HACE UN GOBIERNO DEJÁNDOSE “SUPRIMIR” POR OTRO AD HOC?, HE DICHO EN OTROS COMENTARIOS QUE MIENTRAS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA ESTE CUBRIÉNDOLE LAS ESPALDAS A ISRAEL NO SE LE PONDRÁ PARAR SUS EMBESTIDAS CONTRA UN PUEBLO INDEFENSO,. LO DE ALEMANIA ES PREOCUPANTE, COMPRENDO LA LACRA DE LA II GRAN GUERRA, PERO ES HORA YA DE PASAR PAGINA Y ASENTARSE EN EL SIGLO XXI, QUE NO PASA NADA POR CRITICAR Y “AMONESTAR” A ISRAEL POR LO QUE HACE CON EL PUEBLO PALESTINO MERKEL!, QUE NO TE VA A PASAR NADA MUJER!!!!!!. PUEDE QUE ESTO REPERCUTA EN LA REPETICIÓN DE LA HISTORIA, REPITO, PUEDE, LA GENTE SE PUEDE “JARTAR” DE TODO ESTO Y EMPRENDERLA CON LOS JUDIOS DE TODO EL MUNDO, Y YA SABEMOS LO OCURRIDO EN LA ALEMANIA NAZI. QUE EUROPA NO INTERVIENE?, PERO EXISTE EUROPA COMO TAL?, SI ESTE CONTINENTE ESTA LLENO DE MERCADERES QUE BUSCAN SUS GANANCIAS Y NADA MAS!!!!. SE DICE, O ESO ME HAN COMENTADO, QUE PARTE DEL PRESUPUESTO GENERAL DEL ESTADO ALEMAN (PARA ENTENDERNOS), VA A PARAR A LAS ARCAS DE ISRAEL, PERO NO ESTAMOS EN EL SIGLO XXI?, ALEMANIA NO ESTA EN EUROPA?, YA ESTA BIEN DE REMORDIMIENTOS Y QUE ACTUE LA TEUTON, FALTA LE HACE Y NOS HACE A LOS EUROPEOS UN FAVOR PARA PODER SALTAR CUAL RESORTE, O QUIZAS EL RESORTE SEA OTRO?, ESTADOS UNIDOS SE ESTA DANDO CUENTA DE LO QUE SUCEDE CON PALESTINA, ALEMANIA TIENE MIEDO SEPULCRAL A LO QUE HARIA CRITICANDO AL GOBIERNO DE LA BANDERA CON ESTRELLA DE DAVID, VENGA MUJER, VENGA MERKEL, DALE UN SOPAPO A LOS JUDIOS QUE NO PASA NÁ MUJÉ!!!.

  3. JM

    Es chocante que usted no entienda que para Israel, enfrentado a su exterminio, para el que varias repúblicas islámicas de su entorno se han juramentado, la opinión pública mundial sea algo secundario, de menor importancia. Lo principal es mantener a raya al grupo de islamistas fanáticos que buscan su aniquilación por cualquier medio, sea la guerra, sea el terrorismo o sea la propaganda. Es en este combate diario en el que se emplea como solo lo puede hacer quien está siempre en esa situación límite. Para los que una y otra vez están viendo desbaratados sus planes aniquiladores, recurrir a la propaganda resulta más interesante y, sin soslayar el enfrentamiento armado convencional o el terrorismo, en ello se emplean con el mismo afán.

    En esta guerra parece lícito que unos y otros defiendan como puedan y con furia sus intereses porque ambos luchan por su existencia. Los que opinamos a mucha distancia no tenemos ese eximente y nuestra actitud debería buscar vías de solución y no participar también en esa escabrosa guerra esparciendo el veneno de la propaganda de uno de los bandos pues ambos han mostrado que nada les importa recurrir a lo peor.

    En cualquier caso, cada uno actúa como estima oportuno. Estamos en una democracia que, aunque muy denostada, lo posibilita y de momento podemos disfrutar de ello. Lo que sorprende es que quien disfruta y participa en estos enriquecedores debates se muestre condescendiente hacia regímenes tan totalitarios como el comunismo que priva de libertad a los cubanos o el islamismo que amedrenta y aliena a la población árabe en Oriente medio.

  4. fernando VII

    Estimado JM ha dicho casi todo lo que pretendía decir yo en mi “peplum”, aunque de un modo mucho más sintético y efectivo.

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