El problema de fondo no es sólo el Euro; es el estado del bienestar
Convendría iniciar cuanto antes un debate en el seno de la izquierda sobre las formas en las que se puede defender el estado del bienestar. La Unión Europea se definió por unos parámetros a los que no puede renunciar: democracia política, unificación política de Europa con paulatina cesión de soberanía de los estados para un marco supranacional de estabilidad y mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos a través de los mecanismos de la unificación económica.
Hoy nuestro mundo se tambalea sin que lleguemos a entender lo que está ocurriendo: pero anida cada vez con más fuerza una sospecha: si estuviéramos empleando términos literarios de novela negra, hablaríamos de la venganza de los mercados.Abordo este asunto en un largo artículo publicado hoy en el periódico el plural.
Europa tardará más en encontrar el camino del crecimiento económico porque por primera vez desde el final de la segunda guerra mundial, la Alemania conservadora de las señora Merkel ha pensado en términos de nacionalismo y no de europeísmo. La falta de entendimiento de fondo entre Francia y Alemania, el súper euroescepticismo de Cameron y la falta de líderes sólidos hace que el peligro en que se encuentra el Euro se transforme en un peligro para el modo de vida europeo en donde las socialdemocracias jugaron un rol de vanguardia cuando el comunismo era una amenaza que había que frenar con políticas de bienestar social.
La socialdemocracia está anestesiada si no en coma. Y no hay liderazgos capaces de resucitar una Internacional Socialista que por lo menos funcione como un laboratorio de las ideas. Mientras tanto, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, según nos cuenta Miguel Ángel Aguilar, se ha arrojado en manos de Pedro J. Ramírez como periodita y consejero de cabecera. ¡Apaga y vámonos¡
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