El PP y su irresponsabilidad histórica; una reedición corregida y aumentada del referéndum de la OTAN (articulo publicado en El Plural.com)
Son incapaces de ningún gesto de grandeza pero tampoco aprovechan ninguna oportunidad para hacerse un lavado de cara. Mariano Rajoy ha tenido varias ocasiones para dar un abrazo del oso al Gobierno. Pero no les llega para esos discernimientos. Me explicaré.
La irresponsabilidad de poner al Gobierno y a España al borde del caos financiero se ha ventilado con la diferencia de un solo voto. Si ayer se hubiera perdido la votación en el Congreso, la pendiente de deslizamiento de la economía española a través del caos en los mercados hubiera sido difícilmente recuperable. Cualquier eventualidad, una equivocación o una ausencia, hubiera provocado no sólo la caída del Gobierno sino el caos económico en España, la desconfianza internacional y una situación probablemente límite. Y ha sido CiU, una vez más, quien ha dado muestras de sentido de estado por encima de la posición del PP. Se puede decir sin exagerar que la abstención de CiU ha salvado a España de una situación extraordinariamente difícil. Y eso ha sido conciliable con un discurso extraordinariamente duro, brillante y respetuoso de Josep Antoni Durán y LLeida. El brillante político nacionalista catalán ha vuelto a demostrar que para mantener las posiciones propias no hace falta poner en peligro la estabilidad de las instituciones.
No es la primera vez, ni será la última en la que el PP se retrate de esa manera y siembre la certeza de que no es un partido preparado para ser alternativa de gobierno porque siempre pone la erosión del ejecutivo y sus propios intereses por encima de los del país.
Ya ocurrió con el referéndum de la OTAN. Hay algunos paralelismos interesantes. Entonces, cuando Felipe González llegó al Gobierno y abrió la caja fuerte de la gobernación del estado, se dio cuenta de que había dos metas imposibles de soslayar para la supervivencia de la democracia en España frente a las amenazas golpistas: el ingreso en la Unión Europea y en la OTAN. Eran imposibles de disociar, porque estaban convoyados ambos objetivos en un apareamiento irrompible: para entrar en la Unión Europea era imprescindible desdecirse en la promesa electoral de salir de la OTAN.
Una pirueta dramática que tuvo que hacer Felipe González tiene cierta semejanza con la que ha tenido que hacer el presidente Zapatero.
El referéndum estuvo en todo momento amenazado por la posición de Manuel Fraga, que promovió la abstención de Alianza Popular. Muchos analistas europeos determinaron entonces que Manuel Fraga nunca sería presidente del gobierno de España porque su actitud le promovió un aislamiento internacional de todos los líderes occidentales que juzgaron con severidad lo que consideraron un gesto irresponsable.
Hoy el PP ha vuelto a demostrar su falta de sentido de estado, como lo hizo con la oposición frontal a la política antiterrorista del Gobierno en la primera legislatura, como lo hizo con su política con respecto al atentado del 11-M. Mariano Rajoy está marcado en negativo por todos los líderes europeos. El mayor reactivo del electorado socialista volverá a ser el miedo a que esta derecha reaccionaria y antipatriótica pueda llegar a gobernar en España.
Lo mejor que podría ocurrir sería un acuerdo de fondo, serio y sólido, del PSOE con CiU, sin descartar el ofrecimiento para que entrara a formar parte del Gobierno, y una moción de confianza de José Luis Rodríguez Zapatero o de otro candidato socialista, para encarar lo que quede de legislatura alejando el fantasma de unas elecciones anticipadas que en este momento generarían una gran inestabilidad.
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