Carlos Carnicero

El lamento catalán

Hay dos sentimientos que son fáciles de incendiar: las bajas pasiones y la sensación de engaño y frustración. Incluso es una táctica mercantil para conseguir posición de ventaja. Los hechos no se corresponden con los resultados cuando quien tiene poder y capacidad para hacerlo traslada influencias en la dirección de la desilusión y la desafección: los mayores logros pueden parecer insuficientes si se tiene la habilidad de presentar los resultados en esa clave que es mucho mas psicológica que real. Pero es fácilmente contagiosa.
En España se han producido movimientos encadenados tendentes a la inconformidad. El primero de ellos, la moda de considerar la transición como un acto de dejación de derechos y una maquinaria de consecución de mínimos por lo que ahora se consiera un acobardamiento colectivo frente a lo que entonces se llamaban “poderes fácticos”. Denostar la transición y a quienes la protagonizaron es un deporte que practica la progresía reciente y los nacionalismos periféricos por distintas causas con resultados coincidentes. Y está enlazada con el ninguneo proferido por José Luis Rodríguez Zapatero hacia los dirigentes históricos del PSOE que protagonizaron esa transición.
Para justificar que la transición fue nefasta, se establece que el franquismo y los franquistas están vivos y han quedado impunes. Otra simplificación: el franquismo es un movimiento político tan muerto como sus promotores. No conozco a nadie en España que defienda el movimiento nacional, la desaparición de los partidos y la nulidad de los derechos democráticos: cuando se reúnen lo resididos de aquel franquismo en una demostración nostálgica, no llegan al centenar de personas que parecen ovnis fuera de este mundo.
Lo que sí existe es una ultraderecha o derecha dura que está la mayor parte de ella incluida en el Partido Popular, que no renuncia a esa parte del electorado: no es franquismo, es sencillamente derecha ultramontana que encuentra acogida en el PP. Son insoportablemente reaccionarios, pero es un error conceptual tacharlos de franquistas.
La tercera digresión es la de deuda permanente con los representantes nacionalistas de las comunidades denominadas históricas. La Constitución de 1.978 ha sido el soporte legal del mayor grade autonomía imaginable en el que el estado ha traspasado casi todas las competencias con excepción de la política monetaria –que está en manos de la Unión Europea- la política exterior y de defensa y algunos asuntos relacionados con puertos, fronteras y aeropuertos. No es fácil encontrar un estado federal que disponga de un grado de autonomía como la catalana.
Los nacionalistas nos han acostumbrado a un lamento que no tiene fin. Ahora, el Tribunal Constitucional ha establecido que sólo existe una nación y una soberanía que no admite fraccionamientos. Estaba claro, pero la pulsión nacionalista es considerar que su territorio es una nación independientemente de lo que diga la Constitución, a la que tienen tanta aversión como a la bandera de España. Y no hay pérdida de competencias, pero ellos planean una nueva ofensiva para que su lamento, convertido en reivindicación, les permita ahora arañar más competencias en una carrera sin meta fijada.
La izquierda española no ha admitido que democracia y nacionalismo no son conceptos unidos y obligatorios; es más, casi por definición la izquierda no puede ser nacionalista por su sentido universal de la solidaridad. Pero la trama de tantas cuestiones falsas encadenadas ha determinado que como el franquismo también persiguió a los movimientos nacionalistas, no ser nacionalista es demostrar una carencia antifranquista.
Del franquismo sólo queda pendiente el reconocimiento de la dignidad de las víctimas y esa es una de tantas tareas que Zapatero planteó y no ha sido capaz de culminar. En vez de reclamar al Gobierno invocan el franquismo como problema vigente.
Entonces, quienes no tienen imaginación ni capacidad para plantear causas de futuro que tiendan a la igualdad económica, a la independencia de los mercados y a una reconstrucción de la izquierda, se han inventado una lucha antifranquista que es metafísicamente imposible , porque no se puede luchar contra lo que no existe: los que tienen edad para ello, perdieron la oportunidad de ser antifranquistas cuando el dictador y su equipo estaban vivos y activos: ahora, enterrado el franquismo por la Constitución y las duras condenas para quienes intentaron los golpes de estado contra la democracia, ser antifranquista es un juego de salón sin ningún riesgo y ninguna épica porque todos los representantes de la dictadura están muertos.
El lamento catalán nos hace a todos estar pendientes del estado de ánimo que trasladaran José Montilla y los demás líderes, confesos o no, del nacionalismo catalán. Pero parece que no importa el estado de ánimo de muchos españoles demócratas, progresistas y defensores de la Constitución y los estatutos de autonomía a los que nadie les hace caso porque se ha establecido que su falta de comprensión y su agotamiento con los lamentos nacionalistas son sentimientos no democráticos. Y detrás de esa falsedad se fabrica continuamente la conversión del lamento catalán en reclamo y este en concesión. Y así se nos va la vida y se nos va la oportunidad de que una España democrática juegue un papel en este mundo democratizado y cambiante. Ahora el presidente Zapatero hará todo lo necesario, “cueste lo que cueste” para resarcir a los nacionalistas catalanes de la afrenta que les ha proferido el Tribunal Constitucional por cumplir con la ley y con su obligación.

16 Comentarios

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  1. Carlos

    No puedo estar más de acuerdo. Creo que el modelo autonómico cumplió su función al reconocer las identidades regionales en el momento histórico en el que entrábamos en democracia, pero, hoy, no es tiempo ya de profundizar en grietas separatistas, sino más bien al contrario, de identificar europa como un todo (por no decir, el mundo global en el que ya vivimos). Más aún desde el punto de vista de la izquierda que, como bien dices, no puede ser nacionalista en ningún caso, sino internacionalista. Creo que los nacionalismo viven en un mundo antiguo que ya no tiene cabida en el de hoy. Dejemos de mirar nuestro terruño y veamos el mundo como lo que es: un planeta en el que tenemos todos el mismo destino.
    Un saludo.

  2. Como siempre

    Como siempre Carlos, tienes la claridad de explicar la realidad. Gracias por tus reflexiones y tus artículos. A mi por lo menos me parecen colosales.
    Un abrazo. Roka.

  3. Opinion

    Ahora mi opinión.
    Yo si creo que quedan rescoldos del Franquismo. Mas bien por ignorancia que por afinidad hay personas que todavía dicen (por lo menos por aquí en Extremadura): “Con Franco estabamos mejor”, “Este mundo está ‘perdio’”…, pero bueno más bien creo que es por “imbecilidad” y desconocimiento.

    Por otro lado está el caso catalán. Que cansino, Que matraca, Que cantinela. Los ciudadanos que no vivimos ni en Madrid ni en Barcelona (a veces o casi siempre no existimos) sentimos un cansancio sideral de tanta queja, tanta “nación” y tanta hipocresía. Si pusieran la mitad de sus fuerzas los partidos catalanes en acabar con los problemas de Cataluña, aquella comunidad sería todavía más de lo que hoy es. Una comunidad rica, super cultural, un paraiso natural y puerta de Europa. Y a la que yo admiro en muchas cosas como su capacidad de lucha y de trabajo.

    Pero al recibir siempre los mismos mensajes de independencia, autogobierno (para mi ya es total el que tienen), lo que hacen es agrandar la brecha entre los españoles y Cataluña. Si le unimos a los derechones PPeros pues todavía más.
    Ójala se resuelva, aunque esto durará lo mismo que el conflicto Israelo-Palestino.
    Un abrazo Carlos. Roka.

  4. un particular

    CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978

    Artículo 1

    La SOBERANÍA NACIONAL reside en el PUEBLO ESPAÑOL, del que emanan los poderes del estado.

    Artículo 2

    La Constitución se fundamenta en la INDISOLUBLE UNIDAD de la Nación española, patria común e INDIVISIBLE de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

    Artículo 8
    Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su INTEGRIDAD TERRITORIAL y el ordenamiento constitucional.

  5. juanjo78

    Mas de lo mismo, que esta muy claro, todos estan al grito “sálvese quien pueda”, la derecha, izquierda, los nacionalistas,…que no.., que son un atajo de vagos y si salen de la política no saben de que vivir. Nos quieren atontonar como nos hizo Franco. Este nos metió el No-Do, el fútbol, las películas de Paco Martinez Soria, los toros y la tortilla de patata los domingos en las esplanadas de los ríos. Lo de ahora es peor y creo que el Sr. Carnicero se queda corto. Igual que van perdiendo audiencia los programas amarillos, a ver si estos también la van perdiendo y viene una nueva generación de políticos tanto de la izquierdas, como de derechas o nacionalistas más inteligentes. Un saludo y hasta pronto.

  6. Daniel

    cada quien tiene la manera de llevar sus reglas ,pero lo que es cierto es que deben ser claras y se deben respetar las llevas en cualquier parte del mundo.

  7. JM

    Un concepto de interés, “la progresía reciente”. Se refiere sin duda a los que ahora defienden los valores progresistas que ilusionaron sobre todo a los jóvenes de los últimos sesenta y primeros setenta, bajo el franquismo en extinción. Algunos de estos valores, recuerdan a esas antiguas películas de amarillenta forma y contenido. Algunos de aquellos ideales han “malenvejecido” con el paso del tiempo y ante la prueba de la realidad. Estos “progres recientes” suelen empeñarse en que volvamos a tragar las mismas ruedas de molino cuya mala digestión nos ha enviado a la UCI para los restos (le naufragio ese que, en realidad, tuvo lugar hace bastante más tiempo, al menos el mío).

    Efectivamente, en la transición se cedió, por ambas partes. Y menos mal, habría que decir a los noveles y a los viejos protestones nacionalistas. Ninguno de ellos participó mucho en el proceso. Por eso no entienden que lo que ahora tenemos, y que únicamente un insensato puede despreciar, proviene de las renuncias a los extremismos varios que caracterizaban a unos y otros, no se olvide esto. Desde mi punto de vista, esa poda es el secreto del bienestar y la concordia que muchos hemos podido disfrutar hasta hace poco.

    Se puede desbarrar por inexperiencia pero lo de los nacionalistas no es más que el resultado del pecado original con que nacieron: el desprecio, si no odio, por lo español. Cada día más crecidos, ante la incapacidad de gobierno y oposición, que llevan en este error desde el inicio de la democracia, procuran ahondar las diferencias y deshacerse de todo lo que culturalmente les recuerde que son España. Su “responsabilidad democrática” nunca resultó gratis para España.

    Sr Carnicero, no me parece acertado despachar un poco a la ligera lo del neoantifranquismo. No es recurso exclusivo de los nacionalistas de izquierda y derecha. También los partidos nacionales de izquierda lo utilizan con cierta astucia. Si como usted mismo afirma, los principios del movimiento y sus impulsores están ya desactivados, ¿qué es lo que recibe recurrentemente las imprecaciones de estos “neoantifranquistas” obstinados? Pues parece claro que intentan desprestigiar ideas tan homologables desde el punto de vista democrático como cualquier otra. Lo que ya no está nada claro es la validez de tal recurso, en la recámara de partidos políticos que nunca han demostrado mayor calidad democrática que los de la derecha y que al servirse de esta artería, al contrario, parecen estar más próximos al sectarismo que a la tolerancia, a la demagogia que a la democracia.

  8. rafa tom

    Lo contagioso Sr. Carniero es que algunos prebostes vayan de mártires, para influir en el “populacho” para sembrar la desilusión y la desafección, que no debiera de ocurrir, encallaría la nave en la playa!!!!!.

    Los movimientos tendentes a la inconformidad tendentes a considerar la transición como algo banal, es caer bajo, gracias a esa modélica transición estamos donde estamos, se renunciaron a ciertos derechos y se “negocio” la asunción por otros de ciertos derechos vigentes hoy en día. “Poderes fácticos?”, se refiere al entonces ejercito post-franquista-golpista? no merece la pena comentarios, es un periodo ya superado. La progresía reciente y actual tiene mucho que agradecer que nos diéramos todos la Constitución de 1978, gracias a esa Ley de Leyes, existen, que no se les olvide, algunos aún estaban enganchados al biberón!!!!!. No creo que el Secretario General del PSOE ningunee a dirigentes históricos del partido, sería un suicidio en plena batalla para que el PPT encima ganara las elecciones, seria una estulticia policita de mucha magnitud, no digo que lo haga en el futuro, si es que se presenta a la reelección y obtiene la suficiente mayoría para gobernar el PSOE.

    El franquismo sigue impune, por desgracia, esta alojado en el PPT y hasta que no hagan limpia de sectores y de ciertos dirigentes no hay quienes crea en ellos, sino que se lo digan al de las gafas oscuras que esta arropado por el de las barbas, hasta que la justicia tome posiciones, y ya las ha tomado!!!!!!.

    En otras opiniones vertidas por mí en este blog, lo cual es de agradecer al Sr. Carnicero que me dé el “placet”para hacerlo, di mi opinión sobre el titulo VIII de la Constitución y sus articulados, no obstante ello debo de reiterarme con una nueva idea, creo que el gran fracaso de los padres de la Constitución fue no establecer a este país llamado España en un Estado Federal o Confederal, me remito al Titulo VIII susodicho y que artículos debe de desaparecer, de corregirse.

    Una de las premisas para entrar en la Unión Europea era la de abdicar en ciertos temas políticos, fiscales y otros; nos guste o no, llegara un día en que el presupuesto del Reino de España estará supervisado al céntimo en Bruselas y si no les gusta, lo echaran “pá tras”.

    Se vuelve por parte del articulista (Sr. Carnicero) a volver otra vez sobre sus huellas, digámoslo claro y Usted también Sr. Carnicero, la solución para este país es “renombrar” el Titulo VIII, Organización Territorial del Estado, Capitulo I; II y III, para poder avanzar en esto que llamamos Espanya.

    Veremos como sigue el próximo capitulo

  9. Anastasio Cano

    Después de escucharle sus participaciones en diferentes programas de radio y de leer algunas de sus columnas y editoriales hace ya algún tiempo, y volver a leer su artículo en el Plural de hoy me he llevado una de las mayores sorpresas: o estaba yo confundido sobre su posición en el espectro ideológico o se ha desplazado Vd. desde unas posición que yo definiría como socialdemócrata hacia una “democracia cristiana española”.
    No soy catalán ni vasco ni de ninguna nacionalidad histórica de este estado pero su discurso en el artículo de referencia tiene un carácter tan dogmático y tan “anti” que reduce el franquismo a un episodio lamentable ocurrido en el siglo pasado y del que apenas queda por reconocer que hubo algunos daños colaterales de muerte de algunos españoles en circunstancias no muy bien conocidas y que deberían recobrarse sus restos sin más. Se olvida de que al parecer hubo un Golpe de Estado por parte de un sector del ejército apoyado por una derecha radical, la iglesia católica nacional y el gran capital, y cuyo triunfo desembocó en el establecimiento de un régimen dictatorial de terror, de revancha, de supresión de los derechos humanos y libertades, que sembró el país de más de un millón de muertos y desaparecidos, además de los miles de exiliados y exterminados ante la ausencia de una tutela de su patria.
    Los aspectos menos “malos” de la etapa franquista fue el desarrollo de un nacionalcatolicismo con una etapa inicial económica de autarquía, la elaboración de unos fueros filantrópicos para los españoles y los trabajadores, sometidos bajo un sistema policial represor y una “justicia” de parte del gobierno con un derecho penal del siglo XIX que derivaba a lo militar cualquier manifestación ciudadana por las libertades o derechos.
    Siguen en nuestros tribunales y nuestro ejército las mismas castas y familias de esa época reciente. Debería asomarse Vd. a sus conversaciones en privado y a veces en voz alta; también debería identificarlos en algunas manifestaciones de ultraderecha, para poder afirmar que el franquismo está muerto.
    Si de verdad no conoce a nadie que defienda hoy el sistema político de la dictadura franquista, tiene Vd. grandes lagunas en sus conocimientos de nuestra ciudadanía: no hay más que asomarse a las cadenas de Intereconomía, los medios del Grupo Mundo, escuchar o leer a los grandes “conversos” de la ultraderecha en las autonómicas del PP, a nuestra jerarquía católica, a algunos de nuestros “ex-gobernantes autonómicos”, ex-ministros franquistas, en fin, tanta gente de arriba como de abajo: trabajadores, militares, policías y guardias civiles, guardias jurados, etc. que puede afirmarse que sigue existiendo una “cultura” del franquismo.
    Lógicamente no es de extrañar que un partido que quiere acceder al poder intente consensuar sus ideas, sus programas y sus líderes para conseguir el apoyo de ese sector de la población que perdió privilegios y poder con el “nuevo” régimen. Los otros, cuyos partidos fueron creados por organizaciones obreras con el fin de participar y obtener representación en el parlamento, contaminados por ideas cristianas de que debían abandonar el enfrentamiento y la ruptura por el consenso y la transición pacífica, han dejado de ser para lo que fueron creados y sus ideologías y programas electorales se parecen a los partidos burgueses, demócratas y capitalistas sin más.
    Nuestra derecha que Vd. define de “ultramontana” e “insoportablemente reaccionaria” como si fueran defectos menos importantes, es uno de los mayores eufemismos que he leído de un escritor que a priori consideraba serio. Una derecha que defiende el caciquismo como modo de vida, desprestigia las instituciones, hace de la libertad un vicio, convierte el derecho en un modo de controlar a los contrarios y de inmunidad propia, sensibles con el derribo de los monumentos a la barbarie fratricida y defensores de ortodoxias religiosas impregnadas de poder y de dogmas, partidarios de “su orden” por encima de cualquier garantía o derecho, que los beneficios están por encima de las condiciones salariales y laborales de los trabajadores, para los que el “juego” de la bolsa debe ser libre y sus consecuencias sociales no son su problema, que la corrupción es inherente a la democracia, que ellos en todo caso son siempre presuntos, y los otros siempre traidores, corruptos, mentirosos, … y Vd. ya se ve que ha tomado partido.
    En el tema del nacionalismo no voy a entrar porque creo que es un planteamiento burgués y capitalista, el intento de ser cabeza de ratón antes que cola de león, la estrategia de subdividir los controles de la administración estatal para escapar a su control fiscal y crear centros de poder más asequibles para los poderes de segundo orden. La “aceptación o imposición” de los principios nacionales de uniformidad, valores, símbolos, derecho único, etc. no dejan de ser signos de una conquista o la supremacía de unos sobre otros, afecten a un territorio mayor o menor. El modelo de un estado federal de nacionalidades que formaba parte del programa o ideario de algunos partidos republicanos de izquierdas desapareció como los ojos del Guadiana y han transitado o a unas autonomías sin reconocimiento real a sus valores culturales, históricos y a sus trayectorias políticas y sociales.
    Lógicamente durante el franquismo ni las instituciones de la república, ni los partidarios de las libertades que vivían en Cataluña o en el País vasco, tuvieron sus mejores tiempos: se definió al catalán, al gallego y al vascuence como dialectos del español y se prohibió su utilización. El resurgir de la burguesía catalana con los últimos años de la dictadura y el fomento de las iniciativas democráticas a través de organizaciones obreras, universitarias y su proximidad de Francia, les hizo recuperar viejas aspiraciones nacionalistas o federalistas. Hoy, pasados cuarenta años de la Constitución de la “transición no traumática”, han encontrado una nueva causa para vender su independentismo como solución a la pertenencia a una nación española que les “vitupera y les humilla.”
    El presidente de gobierno del Partido socialista obrero español, republicano y federalista, si de verdad hace honor a la ideología fundacional de su partido, podía tener un gesto de reconocimiento a las legítimas aspiraciones de gobierno autonómico de Cataluña después del varapalo político del reducto ultraconservador del TC, sin entrar en más consideraciones.
    Su blog, pretendida bitácora para náufragos de la izquierda desde luego sirve para que zozobren aquellos que no tengan sus ideas muy aseguradas y desde luego su columna en El Plural, responde a esa amplitud de posiciones ideológicas lógicas en toda sociedad, que no ejemplo de apertura y aceptación flexible de otras posiciones diferentes a la suya propia a las que estigmatiza y anatematiza.
    Gracias por la oportunidad de exponer en su blog una posición tan distinta a la suya.

  10. Rosa B.

    Sr. Carnicero espero que este artículo sea el último sobre el estatut y alrededores. El país no sólo se alimenta de un minúscula parte de él. Hay problemas más relevantes que éste. El último párrafo espero sea en clave de ironía pura. Saludos

  11. Miguel Angel

    Carlos aunque tu análisis lo creo básicamente acertado lo encuentro demasiado condescendiente con los nacionalistas, y por ende con el PSOE. El modelo de estado autonómico fue un punto de encuentro pactado con los nacionalistas con el objetivo de establecer un marco de convivencia que nos permitiera entendernos a todos los españoles en él. Muchos españoles partidarios de un estado centralizado, como yo, considerábamos que se podía ceder en esto a cambio de que los nacionalistas encontraran un acomodo en el estado. Pues bien, 30 años después, vemos que este esfuerzo ha sido inútil, que este pacto ha sido traicionado arteramente por los nacionalistas, que éstos desde el primer momento vieron en este modelo un paso intermedio en la dirección adecuada para alcanzar su objetivo final que es la destrucción de España como nación. Y esto no es que lo diga yo, lo dicen ellos (y el PSOE dicho sea de paso) para el que quiera escucharles. Ante eso ¿qué han hecho los partidos nacionales? Menos que nada. El PSOE directamente colabora con ellos en la desestabilización del país (como en 1934) y vaya si lo están consiguiendo. Por su parte el PP es un partido huidizo que pide perdón cada día por existir. La situación es complicada, muy complicada, pero no por los nacionalistas que no son gran cosa, sino por la escoria de clase política que nos desgobierna. Es una clase política que reniega de los símbolos nacionales, de nuestra historia, etc, de nuestro país, es decir que nosotros. Es un clase política vomitiva que a mi me empieza a hacer dudar sobre algunas cosas sobre las que hasta ahora no había dudado.

  12. rafa tom

    A un particular:

    Me da un poco de ictericia el comentario de “un particular” , parece como si quisiera “marcar el paso”, escucha, lee y oye una cosa. ESTE PAIS ES DEMOCRATICO, TAL ACEPCIÓN POLÍTICA VIENE DE GRECIA (HELLAS), Y NADIE NOS LO VA A QUITAR, MENOS UN FASCISTA COMO TU, no tenéis la suficiente cultura para defenderos y menos razonar, bastante sufrió este país con vuestro abominable régimen de odio. Nunca obtendréis la razón, puesto que esta de parte de la ciudadanía no de vuestro particular provecho. Nuestra soberanía nos la damos nosotros no vosotros fascistas, soy unos terroristas de la palabra y de los hechos. No somos coparticipes de que “muera la inteligencia”, todo lo contrario, somos gentes con cabeza, no con animaladas.

    Pido disculpas Sr. Carnicero por mi vocabulario, pero no me gustan ni admito a ese tipo de personas, por llamarlos de alguna manera, me dan asco.

  13. un particular

    El paso lo marcaron los que hicieron la constitución. Solo he puesto los artículos, tal cual, al pie de la letra como figuran en la constitución, poniendo énfasis en las palabras que se usaron, que no son fruto de la casualidad. El fascista eres tú que no aceptas las reglas del juego. Y el tribunal constitucional te lo acaba de recordar. SOLO HAY UNA NACIÓN Y SOLO HAY UNA SOBERANÍA. Y la propia constitución se encarga de mantener ese orden, porque la constitución NO ES FLEXIBLE. Tiene unos mecanismos de reforma. NO SEAIS COBARDES Y PLANTEAR QUE SE REFORME…………………me llamas fascista, viniendo de ti es un halago…………………….. Por respeto a Carlos y a los demás foreros me abstendré de insultarte como tú has hecho conmigo.

  14. sobradamentecabreado

    Durante estos días vengo oyendo por aquí en Catalunya, que con los sentimientos no se puede jugar.
    Ciertamente el resultado de toda la vorágine de acontecimientos políticos de estos días, sentencia del Estatut incluída, es fruto de el adoctrinamiento que se viene produciendo en el sistema educativo y en los medios de comunicación controlados por nuestras clases dominantes.

    Esos sentimientos de “nación”, y de “ofensa” vienen guiados por la necesidad de marcar distancias. Alguien los lanza, y luego pasa lo que pasa.

    Cuidado, porque cuando se azuzan las bajas pasiones, éstas pueden escaparse de nuestro control.

    No puede ser que llevemos 35 años negociando el modelo de estado que tenemos. Las voces discordantes sobre esta deriva tampoco pueden ser consideradas como “reaccionarias”.

    Ay de aquel que se atreva a discrepar en público sobre las consignas oficiales. Le tachan de fascistas aquellos que no saben lo terrible de ese calificativo.

    Gracias por dejar expresarme.

    Un saludo.

  15. Vicent

    Respecto a la transición no es bien bien lo que usted dice. Lo que sucede es que esperábamos mucho más. Todos sabíamos que aquella primera Constitución (la del 78) era sólo eso, la primera. La Constitución del 78 nacía con fecha de caducidad porque su función era la de dejar atrás la etapa franquista, romper los nudos del pasado y ligar al país en el camino del proceso. Recuerdo algunos artículos de la época que hablaban de un periodo de 10 a 15 años para esa etapa que ya se denominaba Transición. Sin embargo, el tiempo pasó y lo que tenía que haber sido una primera Constitución (provisional, según entendimos muchos), se convirtió en un papel conservador e inamovible y del que los más conservadores han convertido en una cota sin retroceso sobre la que esgrimen interpretaciones de lo más retrógrado. No es difícil, entonces, entender porque muchos nos sentimos engañados por una transición que vemos inconclusa gracias a sentencias como la del Estatut.

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  1. ‘La izquierda española no ha admitido que democracia y nacionalismo no son conceptos unidos y obligatorios; es más, casi por definición la izquierda no puede ser nacionalista por su sentido universal de la solidaridad’ | La Voz de Barcelona

    [...] Carnicero, periodista, en un artículo publicado en su blog el 25 de julio de 2010. [...] La Constitución de 1.978 ha sido el soporte [...]

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