Carlos Carnicero

El éxito y sus términos

Pasar de la euforia a la depresión o viceversa, en función de un acontecimiento concreto, es un fenómeno típico de las sociedades inseguras y poco codificadas. Acaba de ocurrir en Argentina. La selección de Maradona entusiasmo mientras despachaba a sus tres primeros rivales: la sociedad entera proclamo una superioridad casi racial de fútbol argentino hasta que una Alemania solamente ordenada dejó en evidencia el individualismo y la falta de sistema de la selección de Maradona. Luego el llanto continuo, que es una herencia trufada de los antecedentes italianos y españoles sin terminar de digerir la herencia psicoanalítica de los judíos centro europeos que conforman sociológicamente la República Argentina, siempre buscando sus origenes y siempre sufriendo una nueva decepción. ¿Eso nos recuerda algo a nostros?

Ahora los españoles de todas las latitudes estamos presos de la euforia, todavía razonable, de alcanzar por primera vez en la historia una final de la copa del mundo de fútbol. Es casi más importante el método que el resultado mismo, porque tiene que ver con una joven generación de futbolistas educados en el trabajo en equipo, en el sacrificio colectivo y en el afán de perfección. Valores que en la España de la decadencia de esta profunda crisis más que económica son cada vez más inéditos.

Las euforias, todas la euforias, tienen anhídrido carbónico: se evaporan en cuanto la botella lleva un tiempo abierta, como las gaseosas. Lo sostenible es un camino abierto por un puñado de deportistas españoles como Rafael Nadal, Fernando Alonso, los componentes de La Roja y algunos más, que independientemente de sus generosas gratificaciones, marcan el camino del esfuerzo individual y colectivo y el trabajo bien hecho cada día como meta.

Eso también se llama patriotismo: porque identifica valores democráticos y de progreso con un sentido de pertenencia a la nación. Y si lográramos que en vez de ser una pulsión instantánea fuera el modesto comienzo de un camino de reconversión de España habríamos acabado con el fatalismo que se inició hace cuatrocientos años y que todavía no ha encontrado su suelo. Se trata simplemente de armar una patria de valores constitucionales y democráticos en donde el trabajo, las libertades, la solidaridad y el sentido de lo colectivo sean capaces de armar muchas más cosas que una maravillosa selección de fútbol. Naturalmente desde la España de las autonomía. (artículo distribuido por Europa Press)

10 Comentarios

Añada su comentario

  1. fernando

    Señor Carnicero, espero que los valores que representa esta selección sean asumidos por algunos de nuestros políticos y medios de comunicación. Me alegra que un tipo de Salamanca, Del Bosque, llame Carles a Puyol y no Carlos, porque se llama Carles( ojo, no soy catalán ni vasco, soy andaluz y del Betis). Me alegra el factor integrador de la contribución de los jugadores del barça. Pero hay algunos señores que sólo hablan de la patria para insultar a todos aquellos que no piensan como ellos, eso me entristece.

  2. Paco Armas

    Esta nota no tiene que ver con el artículo, pero sí con Carlos.

    Estimado Carlos, desde hace muchos años te escucho en la Ser y te leo. Hoy por primera vez entro en tu blog, ya que no lo conocía. Te felicito por el mismo y por tus puntos de vistas. Hay un hecho que me merece una crítica, el título del blog, “bitácora para náufragos de la izquierda”. Eso suena a derrota, a gente perdida. Yo no te considero una persona perdida, más bien todo lo contrario, eres una persona con las ideas claras de lo que quieres y piensas. Tu blog sobre todo es un blog de ideas, de opiniones, de debate. Permíteme decirte que no eres ningún náufrago, para nada, en cualquier caso eres un faro en momentos delicados. Carlos corregir es de sabios y tú lo eres.

    Un abrazo, Paco Armas

  3. Paco Armas

    Carlos menos mal que la euforia tiene anhídrido carbónico, porque sino sería insoportable estar todo el día y todos los días eufórico. Me acuerdo del “Loco de la colina” que siempre se despedía en su programa de radio con un “que sean felices moderadamente”. Aquello sonaba valerianas y nos íbamos a dormir soñando en un mundo mejor, más justo.

    Desde hace unos años he vuelto a tener interés por el fútbol, concretamente desde que el Barcelona está haciendo un fútbol brillante. Creo que ese hecho ha contagiado el resto de equipos en España, que se han puesto en la misma dirección, en el mismo estilo y ganas de hacer. He disfrutado como un niño del buen fútbol en España en estos últimos años. Se recoge lo que se siembra.

  4. Miguel Angel

    Carlos, lo que señalas en tu último párrafo (‘Se trata simplemente de armar una patria de valores constitucionales y democráticos’) es imposible en la actual España de las autonomías. No tendría porque serlo, pero lo es con esta casta política. Esta ha cometido la mayor de las felonías posibles: rendirse incondicionalmente a los peores enemigos de la España democrática: los nacionalismos vascos y catalán. Su cobardía patológica les ha llevado en su miserable rendición a dejar que los nacionalismos hayan, por un lado, estigmatizado a España y a sus símbolos nacionales identificándolos machaconamente con el totalitarismo y el fascismo, y por otro, en paralelo, hayan prestigiado y casi sacralizado sus proyectos nacional-raciales, combinandolo impunemente con prácticas autoritarias en materias lingüística y de libertades individuales. La única salida a esta sombría situación es realizar una refundación de España, con o sin Cataluña y con o sin Vascongadas, de forma que resulte un país, quizás más pequeño, pero organizado con criterios de racionalidad y eficiencia (y no a golpe de chantaje nacionalista) y dotado de una conciencia nacional sana y de unos símbolos nacionales prestigiados. Esto tenemos que hacerlo, estamos obligados a ello, no es un capricho, se lo debemos a nuestros hijos, a quienes tenemos la obligación de dejarle un país no abocado al desastre, es decir, a la ruina económica y a un devenir inevitablemente balcanizado. ¿Cómo hacer esto por métodos pacíficos? He aquí la cuestión. Se admiten ideas.

  5. Wander

    Estimado Carlos soy un seguidor de tus trabajos desde hace tiempo, esto no quiere decir que comparta siempre tus opiniones aunque sí su filosofia de fondo. El motivo o mi motivo de esta es el siguiente: podrías hacer un analisis sobre el comportamiento de los politicos corruptos(imputados)en la intimidad de sus vidas, creo que sería interesante: y aunque solo fuera en sentido figurado, que pensaran sus familiares (esposas, hijos, madres etc.)han cambiado de habitos? van al cine? son sus amigos los de siempre? en fin tu sabes, esas cosas de la vida que son rutinarias. De que lo hicieras me gustaria estar al tanto (tocata10@ono.com) Gracias.

  6. Javier R.T.

    A “Miguel Ángel”: Opino como tú y acepto el envite de aportarte ideas, ya que dices que las admites. Me atrevo a sugerir sólo dos:

    1ª.- Exigencia al político español (sea catalán, vasco, navarro, castellano, extremeño, andaluz, murciano, etc) de un mínimo de formación. No me refiero a la profesional solamente, sino a la más elemental: al conocimiento de la Historia de España. Si se exigiera sólo la profesional, el propio Zapatero (Leguina dixit), el Honorable Montilla, el presidente del Parlament Catalán y los Ministros Corbacho, Aído y Blanco ya estarían en el INEM con la demanda de empleo en la boca. NO ROTUNDO a los profesionales de la política, a ésos que ven el partido como una empresa en la que encontrar acomodo desde que son púberes para: primero, barrer la sede; luego, poner carteles electorales; y, después y una vez conocidos los entresijos del engranaje, tomar posiciones para ocupar sitio y no abandonarlo nunca.
    Ignoro cómo podría fiscalizarse esa aptitud. Ni siquiera sé si sería legal. Pero estoy convencido de que es absolutamente necesario.
    Con eso casi me conformo: con que los políticos conozcan nuestra Historia, la asuman sin complejos, piensen en ese Pueblo que dicen representar, Pueblo sufrido, tan vilipendiado dentro como tan admirado fuera (aunque pueda parecer lo contrario).

    2ª.- Hacer aprender a los “padres de la Patria” o a “los padres de la Tierra de los Padres” (hasta que la tengan grabado a fuego en el cerebro) la diferencia entre “mandante” y “mandatario”. “Mandante” -en Derecho Civil y en Derecho Político- es quien encomienda un mandato, una orden o un encargo”. Mientras, “mandatario” es quien “está obligado a cumplir lo encomendado y está sujeto a responsabilidades en caso de incumplimiento negligente o malicioso”. Aquí se confunden los términos. El “mandatario” no es el “poderoso”, sino el simple “representante”. ¡A ver si caen de la burra! Otro gallo hubiera cantado si, teniendo en cuenta la diferencia entre esos términos, se hubiera actuado conforme a lo asumido. ¿Ejemplo? El Estatuto Catalán: ¿lo pidió el pueblo?; ¿hubo algaradas callejeras para exigir la reforma? ¡Qué va! Los mandatarios (los mandados, políticos) se lo comieron y guisaron todo a espaldas de los mandantes (los que ordenan, ciudadanos). No es de extrañar que de cada 100 catalanes sólo participara en el referéndum el 49% y que, de ese porcentaje, sólo fuera apoyado por el 73%. Es decir, el Estatuto fue avalado por el 73% del 49% del 100%. ¿Y aún dicen que hay quiebra en el Estado? ¡Puf!
    Creo que poco más, Miguel Ángel. Tengo 52 tacos y desde 1978, cuando tenía 20, vivo en una crispación política diaria absolutamente insoportable por culpa del desconocimiento de la Historia de nuestros “mandantes”.
    Saludos.

  7. JM

    No sé bien cuáles han sido los motivos del éxito deportivo de la selección. Sin duda, “esfuerzo individual y colectivo y el trabajo bien hecho cada día” no han debido faltar. Tampoco habrá tenido poco que ver la personalidad prudente y firme de Del Bosque, un tipo cabal.

    Sí veo es el resultado, un éxito ya. Un éxito deportivo y además social, ya que el primero ha posibilitado que aflore el sentimiento patriótico español que muchos, aunque indefinido y encorsetado por “modernos” prejuicios, llevábamos dentro.

    Ahora, lo ideal sería que, una vez verificado que aún late el corazón de España, quienes tienen poder para ello, los “mandatarios” de los que habla Miguel Angel, no vuelvan a inducir el coma a sus “mandantes”.

  8. Victoria

    Buenas tardes, señor Carnicero

    Si en una persona, esos cambios de humor tan repentinos significan inestabilidad emocional, en una sociedad no debe ser muy diferente.
    Vivimos unos momentos de cambio e incertidumbre, a los cuales no vemos salida. De otro lado, los gobernantes que tenemos, que deben ser un referente y ejercer cierto liderazgo, son los primeros que van pegando palos de ciego, diciendo una cosa y con el tiempo, comprobar que sucede lo contrario de lo que nos dicen. Es decir, nos han mentido.
    Ellos son los primeros que están inseguros y que nos transmiten la incertidumbre .
    Porque no somos algo etéreo, somos personas físicas que necesitamos cierta seguridad en nuestro futuro, en nuestras vidas y en la de nuestras familias.
    Si los que dirigen no producen confianza y esconden los errores detrás de determinados eventos, el despertar del sueño, supone una pesadilla.
    Por eso se derrumban los ídolos y los pilares que sustentan el ánimo y seguridad del individuo.

    Antes, todo se sustituía por las creencias religiosas y por la esperanza en el más allá con la recompensa posterior.
    Pero ahora, eso no existe. El laicismo está muy bien cuando el momento económico es bueno y la gente se apoya en el consumo desmedido, como forma de huida hacia adelante.Pero el agnosticismo actual ¿por qué creencia se ha sustituido? Y si no ha habido recambio ¿qué le va a dar moral a la gente?
    Las referencias en forma de ídolos o personas que destacan, no es suficiente para compensar la inseguridad diaria.
    Además, somos una sociedad un mucho desmembrada, al cambiar nuestros valores, nuestros símbolos y nuestros signos de identidad.
    Añadido a todo, un momento de crisis y cambios de todo tipo, de tal forma, que no sabemos qué va a pasar mañana.
    Y eso que estamos en el limbo de la desinformación, que yo creo que aún es peor, porque la gente no sabe a qué carta quedarse.

    En el fondo, creo que esta inseguridad está creada a propósito, para que seamos más manejables, depositemos nuestra fe en los nos dirigen y no nos cuestionemos los errores y consecuencias.
    Y descansar todo, en el Papá-Estado, irresponsabilizándonos y por lo tanto, desactivándonos.

  9. Mireya

    Muy bonitas palabras, la verdad. Muchos son los que critican a nuestra juventud; yo siempre la he defendido porque realmente me encanta, y ver lo que algunos jóvenes,-la selección española, jóvenes conocidos, pero también los hay maravillosos y desconocidos-, son capaces de hacer mediando la reflexión, el estudio y la responsabilidad en estado puro, me hace sentir muy contenta y satisfecha, a pesar de la impresentable clase política que tenemos, a laque tarde o temprano tendremos que plantar cara, ¡digo yo!

  10. l&l

    Estimado Carlos, la diferencia es que estos jugadores son buenas personas.

    Los políticos y los ejecutivos de empresas y bancos no son como estos jugadores.

    Estos jugadores anteponen el bien colectivo al estrellato personal. Tienen valores y desprenden humanidad. En los momentos de celebración se acuerdan de sus amigos (Jarque y Antonio Puerta). A pesar de su fama no han perdido su humanidad. Y se sienten un equipo y todos importantes.

    La diferencia con otras selecciones como Holanda y Argentina en las que sobresalen mucho las individualidades que pretenden ganar el partido ellos sólos conduciendo mucho el balón por medio campo y regateando(Roben, Messi…)es que aquí tenemos Xavi, Iniesta, Cesc, Alonso…que son todos grandísimos jugadores que hacen equipo. Personas mucho más maduras que son un ejemplo para políticos y ejecutivos.

    Me alegro de que estos jugadores (incluido el entrenador) nos hayan dado una lección a todo el país y al mundo entero (y no sólo de futbol).

Comentar

Blog desarrollado y mantenido por la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, síguelos diariamente en El Correo de las Indias