Carlos Carnicero

De nuevo en Buenos Aires

Buenos Aires tiene para mi una atracción poliédrica basada sobre todo en sus contradicciones. Es una ciudad americana que quisiera ser europea y, al mismo tiempo, es avanzadilla europea en América Latina. Su puerto, que es la gran esencia ignorada de esta ciudad, le permitió existir y es una ventana abierta al mundo por la que se ventila y circula sobre todo la cultura. Su clase dirigente -los ricos y los caciques, que siempre son, además ricos- es insoportable; pero eso es una constante no sólo de este continente. Pero en Buenos Aires circula la palabra como en ningún otro lugar del mundo; y siempre ocurre en busca de una explicación razonable sobre asuntos que si no son complejos terminan por adoptar esa condición. La levedad es sinónimo de mal gusto e incultura. Eso me satisface.
Siento paz en Buenos Aires donde tengo amigos nuevos que ya parecen viejos. Y es fácil establecer nuevas relaciones si la palabra se acomoda al uso que aquí se hace de ella. El verbo, en Buenos Aires, se puede hacer carne.
Es una pena que la política sea tan desconsiderada con los ciudadanos: herencia española e italiana. Caudillos nuevos que parecen también viejos. Sólo son insoportables, de verdad, las terribles desigualdades: aquí son más evidentes porque la potencialidad de esta nación es considerable.
Los argentinos intuyen que aman a La Argentina, pero no saben quererla con talento: y sería tan fácil hacer de este país un inmenso orgullo continental.
Me siento bien en La Argentina, que ya he adoptado como una de mis patrias: no estoy dispuesto a morir ni a matar por ninguna de ellas; y eso, sin duda, me conferirá la condición de traidor para muchos falsos patriotas. Eso también me satisface.

3 Comentarios

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  1. Leopoldo Ridruejo

    Carlos,¿has leido el libro de Daniel Ganser “NATOs Secret Armies: Operacion Gladio and Terrorism in Western Europe”, donde el profesor Ganser explica como la inteligencia militar americana manipulo desde los años 60 las agendas internas socio-politicas de todos los paises de Europa para impedir la llegada de gobiernos de izquierda?. Es que sin esta informacion es imposible entender por que durante los ultimos 40 años no se han desarrollado verdaderas politicas de izquierda en Europa. Bueno, pues lo mismo ha pasado en America Latina y Argentina.

  2. JM

    Vd tiene muchas patrias y no está dispuesto ni a morir ni a matar por ninguna de ellas. ¿Defendería en cambio su cultura, su lengua, a su familia o amigos, los ideales que le inculcaron sus padres o adquirió en su vida?. ¿Sí pero no hasta morir o matar cuando tanto fanático abusón, que como sabemos hay, pueda querer arrasarlos?. ¿Peleó usted por la democracia?. Si lo hizo arriesgaría su vida en alguna ocasión. Así se hacía a veces, es lo que tiene vivir en una dictadura. Ahora que puede disfrutar esa democracia, lucha con la pluma por desarrollarla, por mejorarla. Este blog es un ejemplo más. ¿Acaso no sabe que abundan los déspotas que no soportan ser contradichos ni en su propia casa ni en la de los demás?. Hemos disfrutado de una época de paz y hasta se nos hacía difícil concebir la guerra. Sin embargo, año a año nos suena más cercana. Tal vez lo que llamábamos patria haya quedado obsoleto por algunos empachos de progresismo. Creo que tras el vocablo ya no está solo el viejo significado mítico. Pienso que esas patrias que adopta vd., comparten una tradición heredada, una forma de vida hecha entre todos, unos principios y valores comunes a occidente, quizás cambiantes pero embebidos de libertad. ¿Tampoco defendería con honor esa patria?

  3. admin

    Distinguido amigo: esa manifestación de no estar dispuesto a matar o morir por ninguna patria es la exaltación del deseo de que el entendimiento nos guíe en la convivencia. Naturalmente que al final de un camino de agresión está la violencia legítima y el riesgo de la propia vida. Usted me lo pregunta y yo le contesto: si colaboré en la lucha contra la dictadura y no exagero si en algunos momentos determinados arriesgué mi propia vida.
    Creo que en el patriotismo de los valores constitucionales, de la república en sentido democrático como definición de un estado de derecho en el que los actos tienen siempre la garantía de que se conocen previamente sus consecuencias. Y en ese sentido, mi patria es la solidaridad, la igualdad y la tolerancia.
    Esa frase, más literaria y ritual que exacta significa que la exaltación del compromiso con la muerte que siempre ha hecho la derecha -la expresión más absurda es el grito de ¡viva la muerte¡ como lema de la Legión- es lo que quiero combatir con la afirmación de que no estoy dispuesto a matar ni a morir por ninguna de mis patrias: hay una que siempre estará excluida, la humanidad como síntesis de todas las pertenencias.
    Muchas gracias por su comentario.

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