Carlos Carnicero

Buenos candidatos o malos partidos

La alarma ha saltado de nuevo en Madrid y en esta ocasión quien la ha encendido ha sido el presidente del PSOE, Manuel Chaves, para no tensar la cuerda entre José Blanco y Tomás Gómez. El PSOE considera que el secretario general de los socialistas madrileños no es un buen candidato para presentar batalla al PP en la comunidad de Madrid. La publicidad de estos desencuentros y de esta valoración negativa de las posibilidades de Gómez tienen que hacer las delicias de Esperanza Aguirre.
Todo ocurre por considerar la política como marketing y no como un instrumentó global para mejorar la vida de los ciudadanos. El PSOE hace mucho tiempo que dejó de ser un partido para convertirse en una maquinaria para llegar al poder. Madrid es uno de sus agujeros negros, como el País Valenciano, Murcia o Castilla-León, donde sus posibilidades de ganar aparecen muy lejanas.
Zapatero, tan amigo de sacar conejos de su chistera, se inventó a Miguel Sebastián para la alcaldía de Madrid: el fracaso vino acompañado del bochorno, porque al peor resultado de la historia del PSOE en la capital de España sucedió la espantada de Sebastian que en su condición de independiente no ha nacido para gestionar la oposición. Fue premiado con un ministerio en el que todavía está, pero bastante inédito.
Luego se puso la moda de los independientes: Bernat Soria, Mariano Fernández Bermejo, Cesar Antonio Molina. En su condición de independientes fueron colocados como paracaidistas en la cabeza de listas electorales que no dieron resultados sorprendentes. Al poco tiempo, cuando los ministros dejaron de serlo, también abandonaron su escaño porque se volvió a demostrar que quien está en política para figurar no puede hacer el trabajo oscuro desde un escaño.
El problema no es de buenos o malos candidatos sino de buenas o malas organizaciones del partido. De un trabajo serio y constante en la oposición para sembrar las cosechas futuras del éxito. Pero en el PSOE se han acostumbrado a dos cosas nefastas: con la excepción del País Vasco, un partido que nunca había sido nacionalista se alío con el BNG en Galicia y formó parte del tripartito en Cataluña: de Galicia ya ha salido escaldado; ahora falta saber cuantos años de oposición les esperan al PSC. Todo ocurre cuando un partido pierde sus esencias ideológicas y cuando la organización solo es el envoltorio del marketing. Los candidatos tienen que ser la consecuencia del partido. Y no al revés.

5 Comentarios

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  1. juanjo78

    Como para volver a ganar en Madrid, con esta ejecutiva jamás. Tal vez haya un trasfondo, una última colocación de amigos afines a ZP, y es muy sencillo: Es posible que Zp no tenga muy claro ganar las próximas generales, en consecuencia, habrá una cierta remodelación del partido con perdidas de cuotas de poder que tienen todavía algunos. Tomás Gómez pasa de ser el candidato perfecto a ser un estorbo para colocar a Trinidad Jimenez por si en las generales no sale lo deseado, y así, antes de una posible remodelación y con la suerte de que pueda ganar Trinidad Jimenez, quede ya colococada y así deberle el favor a Zp por si lo necesitara en un futuro. No se como funciona el PSM, pero si alguien sabe de que pie cojea Tómas Gómez, tal vez sepamos si le quieren quitar porque sacaría menos votos o por mi hipótesis. Sin saberlo apuesto por lo mío. Un saludo y hasta pronto.

  2. JM

    Efectivamente, las discrepancias internas favorecen en principio al rival. Así ha ocurrido otras veces con las disputas internas en el PP, tras las sucesivas derrotas de Rajoy y las dudas generadas. Pero estas disensiones solo serían un peaje obligado para tomar el rumbo favorable, si las discrepancias no se ahogan finalmente sino que se expresan y se solucionan democráticamente. No parece ese el camino que siguió la derecha. Tal vez por ello, a pesar de los sucesivos errores de bulto del gobierno socialista, el PP sigue sin tener claro lo que va a ocurrir en las próxima convocatoria. A ver qué hacen estos otros.

    A colación de los últimos modelos de pactos llevados a cabo por los socialistas en las comunidades, permítame insistir en lo que me parece que sería un punto de importancia, incluso superior a la esencia ideológica del partido que usted realza. ¿No es ya hora de que alguien en PSOE y PP apunte de una vez a la defensa compartida de la Constitución y la unidad de España como esencia de la propia democracia?. Ese podría ser el inicio de un cambio de calado en la política española, capaz de permitir proporcionar más adecuadamente la influencia de cada partido.

  3. Javier R.T.

    Ahí está el problema: en que los partidos ya no son instituciones, sino engranajes o empresas de ámbito nacional; y no sólo para alcanzar y mantener el poder, sino como medio de vida de muchos tipos cuya falta de pudor en hacer gala de comportamientos poco honestos sobrepasa de manera desproporcionada la función social que, en teoría, deberían realizar esas “instituciones democráticas” que ya no son tales.
    Ya dijo Quevedo que “la paz es amiga de los pícaros” y de éstos estamos bien servidos en España. Esa frase engarza con la que dejó dicha el profesor Aranguren cuando se estaba construyendo el actual modelo de Estado: “El Estado de las Autonomías es el producto de los políticos, que están ávidos de cargos públicos”. ¡Lástima que ya no haya intelectuales de la talla de Don José Luis para que con su visión de las y pensamiento lúcido nos ayuden a poner las cosas en su sitio!
    En política, el eslógan ha sustituido a la idea; la imagen a los hechos; la manipulación a la verdad; en definitiva, el arribismo al servicio público.
    Listas cerradas equivale a coto, a coto cerrado. O lo tomas o lo dejas: el pueblo no elige a los considera mejores, más honrados o más virtuosos, sino al colocado, a que sabe medrar y buscar buen acomodo para vivir de la “cosa política”, que parece “la Nostra”. El contrincante político no está fuera, sino dentro de esos engranajes, de esas empresas. El ande yo caliente predomina sobre haz bien y no mires a quién. Ya saben…
    Y el problema no es sólo del PSOE sino de todos y cada uno de los partidos que, de consuno y con descaro, se incrustan como tenias dentro del tejido social para debilitarlo en su exclusivo beneficio empresarial. Me repele hablar de casta política por lo manido del término, pero… haberla, hayla. Todos estamos controlados, fiscalizados, medidos, censados, censurados por ella.
    Tenía razón Bakunin.
    Saludos.
    Javier Ramos.

  4. Malu

    Muy bueno el articulo, pero te olvidas de Baleares que va a pasar tres cuartos de lo mismo, entregados al nacionalismo mas casposo y excluyente, donde es más importante la identidad que los principios, el marketing que la gestión, el baboseo que los principios y por su puesto la ambición por el poder que los ideales.
    Aquí, la visión corto-placista de Blanco y sus palmeros van a llevar al PSOE a muchos años de oposición, porque los socialistas baleares se han creído que las elecciones se ganan en los juzgados y no sumando a personas, ilusión y esperanza en el futuro.

  5. mainake

    Lo peor es que a los colocados se están sumando los “hijos de” y ya estamos teniendo dos y hasta tres generaciones de colocados

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